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Geometría variable

Bruma, confusión e incertidumbre

Joan Tapia

Los catalanes creen que la economía está peor que hace dos años, aún en plena crisis


Varias noticias de ayer indican que la bruma y la incertidumbre planean sobre el presente y el futuro catalán. El primer input negativo es que en Catalunya el paro subió en noviembre en 7.391 personas. Es el peor dato de este mes desde el 2009 y es superior al del total español, de 7.255. O sea , que sin Catalunya el paro español habría bajado. Y eso tras un octubre en el que el paro creció el 3,67% en Catalunya, el doble que el 1,67% de España. Conclusión: el descarrilamiento del procés está afectando negativamente a la economía y al empleo. Si esta tendencia no se corrige...

Y la corrección exigiría una estabilidad política que, hoy por hoy, está en el aire. Según la encuesta del CIS conocida ayer, el resultado de las elecciones pende de un hilo. El titular fácil es que el independentismo pierde su mayoría absoluta (68 escaños) porque se queda en 66 o 67. Pero una encuesta tan ajustada, aunque sea del CIS, dice poco. Un cambio del último diputado de Barcelona y otra provincia (muy fácil) lo alteraría todo. Y aunque se quedase en 66, nadie sabe lo que harían los comuns, que tendrían la llave. ¿Facilitarían la elección de un independentista o de un constitucionalista? ¿O no se inclinarían con su voto (o abstención) por nadie y se prorrogaría así la peligrosa inestabilidad que arrastramos desde… las elecciones del 2015? ¿O las del 2012?

Un riesgo de reiteración delictiva difícil de ver 

Volveremos sobre la encuesta, pero ayer el magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena decidió mantener en prisión a Oriol Junqueras, Joaquim Forn y los expresidentes de la ANC, Jordi Sànchez, y de Omnium Cultural, Jordi Cuixart. Tendrá sus razones, pero la prisión incondicional (sin fianza) antes del juicio es excepcional, y el riesgo de reiteración delictiva (en especial en los casos de Junqueras Forn, destituidos de sus cargos) es difícil de ver. Y la decisión no ayudará a normalizar las elecciones. El candidato Puigdemont está en Bruselas por voluntad propia y otro, Junqueras, en la cárcel contra su voluntad. Y no son candidatos secundarios. La no normalización de las elecciones no ayudará a serenar la política. El independentismo dirá que está perjudicado, y Marta Rovira –que siempre dramatiza– ya proclamó ayer que era un intento enmascarado de ilegalizar a ERC. Desde luego, no es un favor, porque el electorado independentista verá cada día en TV-3 a Puigdemont desde Bruselas mientras Junqueras ya tiene pena de silencio.

Además, un juez de Huesca, en base a una sentencia todavía no firme, ha dictado una ejecutoria para retirar del Museu de Lleida, en plena campaña electoral, las obras de arte reclamadas por Sijena. No parece lo más prudente, porque es un pleito largo y las obras no podían escaparse. Vitaminas para el victimismo.

Los errores múltiples producen bruma, incertidumbre y confusión. Así, según el CIS, los catalanes creen algo imposible: que la economía no está mal, pero sí peor (nada menos que 48% a 16%) que hace dos años, cuando justo salíamos de la crisis y el paro era más alto. ¿Espejismo o pesimismo radical respecto al futuro?

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