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Pequeño observatorio

Somos carne y huesos... y tarjetas

Josep Maria Espinàs

Del Arco me pidió que me definiera con tres palabras. «Ese de gafas», le dije sin pretensiones


En la entrada de la casa donde vivo hay un buzón. Desconozco de dónde viene esta palabra, y esta ignorancia es un desafío a un modesto aficionado a la etimología como soy yo.

Si no me equivoco, cuando yo era joven no había buzones, y si no me equivoco otra vez, la explicación es que había porteras. Las porteras recogían las cartas que se recibían y las distribuían entre los vecinos. La curiosidad, en muchos casos, era inevitable. ¿Quién es ese Joan Puig que envía una carta a la chica del tercero primera?

El repartidor del correo, ahora bastante trabajo tiene con repartir cartas y prospectos publicitarios de todo tipo por los cajoncitos que ocupan una pared de la entrada. Uno de los paquetes que he encontrado en mi buzón me ha interesado mucho, porque me lo envía el profesor Kaousou. ¿Quién es este señor a quien no tengo el gusto de conocer? Un «Auténtico Vidente Africano y Curandero». Y también «Gran Ilustre Sabio de la Alta Magia Africana».

Con su «adivinación completa» ayuda a resolver «cualquier problema, recuperación de la pareja, atracción personal, impotencia», un misterioso para mí «endulzamiento», suerte en los negocios, mantener puestos de trabajo, quitar hechizos y –qué contraste– «asuntos judiciales». Pienso que quizá son demasiadas cosas, demasiadas aptitudes. Si hablara con este «profesor», quizá le recordaría esta sentencia castellana: «Quien mucho abarca, poco aprieta».

Y hago un rápido repaso de mi vida. He hecho canciones, he escrito novelas, he hecho muchos viajes a pie, he trabajado en publicidad y en el mundo editorial, he sido un cantante, he hecho periodismo, ahora soy articulista...

Cuando iba por los juzgados tuve que hacerme las llamadas tarjetas de visita. ¿Qué tarjetas me podría hacer ahora? «Superviviente» quedaría demasiado dramático. «El Espinàs» sería menospreciar a mis parientes. Hace años el periodista Del Arco me pidió que me definiera con tres palabras. Huyendo de pretensiones, le dije: «Ese de gafas».

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