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Cohesión social

La pobreza en Barcelona, una de las fotografías del especial multimedia de EL PERIÓDICO

JOAN CORTADELLAS

Metrópolis y desigualdad

Joan Subirats

Para mantener la cohesión social en el área metropolitana de Barcelojna necesitamos enfrentarnos a déficits persistentes


La Encuesta de Condiciones de Vida del 2016 muestra una realidad social metropolitana aparentemente contradictoria. Ha aumentado la actividad económica y la generación de empleo, pero sigue habiendo mucha gente que no encuentra trabajo, el trabajo que está disponible es de peor calidad y además la presión que siguen generando los costes asociados a la vivienda repercuten fuertemente sobre capas específicas de la población metropolitana. En este sentido, los resultados son muy consistentes con el devenir de la sociedad precariamente posindustrial y digital en la que estamos. 

Al mismo tiempo, se detectan persistencias y continuidades en relación a ejes de desigualdad tradicionales. Los más vulnerables siguen siendo los jóvenes y los mayores, pero entre los primeros contar con un nivel más alto de estudios reduce las situaciones de carencia, mientras que entre los mayores la existencia de las pensiones resulta determinante para explicar que las dificultades no aumenten enormemente. Son muchos los que van tirando pero tienen grandes dificultades para enfrentarse a gastos imprevistos o para poder tomar vacaciones.

Para mantener la cohesión social en el área metropolitana necesitamos enfrentarnos a déficits persistentes. El primero reto es avanzar en medidas predistributivas en relación a salarios decentes y en relación a los déficits de vivienda con alquiler asequible. El estudio muestra que son las subvenciones y ayudas las que permiten a muchísima gente paliar sus carencias, pero sabemos que aumentan las personas que aun trabajando no llegan a final de mes. Y por otro lado, más del 50% de la gente que vive en el área metropolitana gasta más del 40% de sus ingresos en sufragar la vivienda.

El segundo gran déficit es el de construir un sistema metropolitano de protección social digno de ese nombre. Las desigualdades internas en el área necesitan ser abordadas de manera conjunta por los distintos municipios y actores.  Sin subordinación, trabajando en red y generando espacios conjuntos donde esos temas puedan abordarse. Tenemos déficit claro de gobierno metropolitano en materia social.