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tú y yo somos tres

El sketch sobre Rajoy, en Polònia (TV-3).

Rajoy al váter, Puigdemont al chocolate (belga)

Ferran Monegal

Han prohibido a TV-3 llamar Govern a l'exili a Puigdemont y a los cuatro exconsellers en Bruselas. ¡Ah! Son prohibiciones muy ingenuas. No hay problema. TV-3 es una máquina perfecta. Sus recursos en nomenclatura emocional es variada, ingeniosa y extensa. Desde que han colocado a Vicent Sanchis de jefede orquesta, el agitprop se ha reforzado enormemente. Por algo su nombramiento fue reprobado por todo el Parlament, a excepción de JxSí, naturalmente. Conocían sus métodos.

Uno de sus grandes inventos ha sido poner en marcha el programa Està passant. Un ejercicio diario en teoría especializado en analizar la actualidad repartiendo mossegades de sarcasmo y humor. Digo en teoría, porque repartir, lo que se dice repartir, reparte poco. Los palos van siempre en la misma dirección. Este programa es de la misma productora (Minoria Absoluta) que Polònia. Curiosamente, y trabajando ambos programas el mordiente irónico, son notablemente diferentes.

TVC

En Polònia todavía se mantiene un cierto equilibrio repartidor. Una armonía equitativa a la hora de distribuir los bastonazos. Esta semana, metieron a Rajoy en el váter. Buceó por las cloacas en busca de dosieres contra los políticos indepes. Como cuando, tiempo atrás, sacaron a Fernández Díaz saliendo de una alcantarilla. Son sketches que tienen su fundamento en las infames maniobras que se orquestaron desde el Gobierno central contra políticos catalanes. O sea, bienvenido el sarcasmo de Polònia.

Y con un buen sentido del equilibrio también escenificaron a Puigdemont en Bruselas, disfrazado de fantasioso Willy Wonka -el de La fábrica de chocolate-,recibiendo a unas cuantas criaturas de la pintoresca Llista del President. Les ofreció chocolatinas belgas para tenerlas entretenidas. ¡Ah! Todos parecían Forrest Gump. Fue un sketch mucho más suave que el dedicado a Rajoy, pero la reunión de Bruselas quedó resaltada en todo su patetismo más demoledor.

Pero es evidente que el arte de Polònia, más equitativo en su reparto de golpes, no sirve para la TV-3 que se desea. Por eso mandaron construir a toda velocidad Està passant, que no es un programa de humor, sino una trinchera. La cadena ya no quiere servir a toda Catalunya. Con ser el púlpito desde el que lanzar sermones y espejismos a los dos millones que conforman su parroquia, tienen suficiente.

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