24 feb 2020

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Análisis

La Via Laietana de Barcelona.

DANNY CAMINAL

Objetivo 2020: una Barcelona sin coches

Olga Guday

Emprendimos con éxito el camino del reciclaje, y ahora toca el de la movilidad sostenible


Hace más de 20 años nos adentramos en el apasionante viaje del reciclaje, que comenzó con el vidrio y los envases y siguió con el cartón y la materia orgánica. Todos hemos debido familiarizarnos con las deixalleries, y no todo el mundo recicla el aceite de cocinar usado, pero ese es el reto.

El próximo 1 de diciembre se comenzará a aplicar un nuevo sistema de restricciones del tráfico en Barcelona y en cuatro ciudades más del área metropolitana. En periodos de altos niveles de contaminación atmosférica, los vehículos sin las etiquetas ambientales 0, ECO, C o B no podrán circular los días laborables.

Las administraciones, de nuevo, han canalizado una problemática, en este caso de salud, que hay que resolver expulsando los vehículos que contaminan fuera de las ciudades. El proceso de aplicación culminará en el 2020. Si siguiéramos reflejándonos en Europa, podríamos recordar que circular de forma pacífica y sostenible en ciudades del norte permite una vida más sana y equilibrada por parte de sus habitantes.

Vías de ayuda al ciudadano

Y para preparar a las ciudades para este cambio, la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona ​​y el Área Metropolitana de Barcelona, conjuntamente, tienen diferentes vías de ayuda al ciudadano, como el servicio de alta en un sistema automático que nos avisará, vía correo electrónico, de las restricciones de tráfico. Se instalarán paneles luminosos de aviso en las principales carreteras, y en los accesos a las ciudades donde se aplique la restricción tendrán bonificaciones en peajes los coches con la etiqueta 0 o ECO, y se ordenará y restringirá el aparcamiento de las zonas verdes de Barcelona a los vehículos más contaminantes. El control de estos nuevos hábitos recaerá en la Guardia Urbana, que podrá poner multas disuasorias y contará con la ayuda de cámaras con sensores que leerán las matrículas de los vehículos, discerniendo entre los permitidos y los que no.

Esos días, pues, deberemos elegir otros sistemas para desplazarnos, que podrían ser el bus –al que se dotará de carriles específicos para ayudar a su puntualidad–, el metro, el tranvía o los ferrocarriles, en los que está previsto un aumento del 10% de la frecuencia de paso; u otros como el Bicing o todos los nuevos ingenios eléctricos de alquiler. A nivel privado, o bien optamos por vehículos con etiquetas 0, ECO, C o B, o nos desplazamos en bicicleta o vamos a pie.

Mejores zonas de intercambio

El reto es posible y está en camino, pero habría que terminar de estudiar mejor las zonas de intercambio en la movilidad, los park & ​​ride, donde las alternativas de medios de transporte contasen con una red bien planificada, con frecuencia rigurosa, buenas señalizaciones en tiempo real de los niveles de ocupación de los aparcamientos y precios integrados, para que entrar en la ciudad dejando el vehículo privado termine de ser una alternativa clara y viable.

El reto de lograr una Barcelona pacífica y libre de malos humos y ruidos lo tenemos más cerca, y así como hemos emprendido el camino del reciclaje con éxito, deberemos emprender el de la movilidad sostenible para unas ciudades donde queremos seguir viviendo.