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EL ARTÍCULO Y LA ARTÍCULA

No contemplo ese escenario

Juan Carlos Ortega

Casi siempre que se entrevista a un político, aparece una frase que debería avergonzarnos. El periodista intenta saber qué reacción tendría su invitado en el supuesto de que se dieran ciertas condiciones futuras. Si aquello por lo que se le pregunta no es del agrado del político, este siempre zanja la cuestión con una de estas tres contundentes respuestas:

1.- Es absurdo aventurar lo que no ha ocurrido.

2.- Si eso se produce, lo evaluaremos.

3.- No contemplamos ese escenario.

Normalmente, el entrevistador lo da todo por perdido. Afortunadamente, yo no me dedico a interrogar a políticos, pero si fuera mi oficio, la cosa no acabaría así. Me pondría teatralmente serio y le preguntaría a mi invitado si acaso no es capaz de imaginar hipótesis. Al instante, y para compensar mi contundencia, pasaría al elogio táctico y le diría que es lo suficientemente inteligente como para visualizar el sencillísimo escenario que le planteo. Pese a mi ingenioso intento, el invitado volvería, como no, a responder con una variante de cualquiera de las tres opciones anteriores, momento en el cual yo me arremangaría y, muy enfadado, le diría:

Afortunadamente, no me dedico a entrevistar a políticos, pero si fuera mi oficio intentaría convencerlos de que imaginasen hipótesis

«Caballero (o señora), es usted tremendamente ineficaz. Si todo el mundo fuera como usted, no tendríamos arte ni ciencia, puesto que estas dos disciplinas se nutren de imaginar lo que no ha sucedido. Se lo explicaré para que me entienda. Piense en Albert Einstein. Con solo 16 años, se preguntó qué ocurriría si pudiéramos viajar a la velocidad de la luz. Su interrogante cambió para siempre la historia de la ciencia, porque el hombre dedicó muchos años de su vida a encontrar la respuesta. Ahora suponga que, en lugar eso, el joven Einstein se hubiera respondido a sí mismo: ‘Bah, da igual, es absurdo aventurar lo que no ha sucedido. Ya lo pensaré si algún día ocurre’. O visualice usted a Cervantes, solo en su casa, preguntándose qué cosas le pasarían a un pobre hombre después de perder la cabeza tras haber leído demasiados libros de caballerías. ¿Vería usted capaz al gran escritor cometer la estupidez de responderse diciendo: ‘No contemplo ese escenario’?

Tal vez le parezcan unos ejemplos demasiado distantes, así que intentaré ponerle otro menos abstracto. Unos policías se preguntan qué ocurriría si hubiera un atentado en un estadio de fútbol. Transmiten esa razonable inquietud a sus superiores, y ellos, burlones y esquivos (como usted está siendo conmigo) le responden: ‘No tiene sentido aventurar lo que no ha sucedido. Ese atentado hipotético es un escenario que los mandos no contemplamos’.

Normalmente, el periodista suele darlo todo por perdido cuando el entrevistado se niega a conjeturar

¿Empieza usted a entender lo útil y necesario que resulta conjeturar? ¿Verdad que sí, invitado mío? ¿Entonces por qué no me responde de una santa vez a la pregunta que le he formulado? ¿Es que usted es tonto y no es capaz de hacerlo o –lo que es más probable– me está tomando el pelo escaqueándose de mi pregunta, faltándome el respeto a mí y a los cientos de miles de espectadores que nos están mirando?».

No sé si, tras hacer esto, el político me respondería, pero les aseguro que yo me quedaría muy a gusto. 
 

Temas: Prensa

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