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Editorial

Inyección para reanimar el comercio

El plan municipal de promoción comercial y el Black Friday invitan a pensar en una progresiva normalización

Inyección para reanimar el comercio

CARLOS MONTANYES


Uno de los mayores quebraderos de cabeza que asaltaron a la alcaldesa Ada Colau tras la ruptura del pacto municipal de gobierno con el PSC fue la sustitución de Jaume Collboni. Durante su año y medio de gestión, el edil socialista se convirtió en un pilar fundamental para mantener fluidas las relaciones del ayuntamiento con el mundo empresarial de la ciudad, y muy especialmente con el sector comercial y turístico representado por los gremios hoteleros y de la restauración. La desconfianza entre estos colectivos y un equipo municipal reticente al modelo de turismo masivo ha sido una constante desde el inicio del mandato de Barcelona en Comú. De ahí la importancia de contar con un interlocutor (Collboni ya tiene sustituto) que sepa apaciguar tensiones sobre todo en un momento tan delicado como el actual para el tejido económico de Barcelona.

Los brutales atentados terroristas del pasado agosto y la traumática travesía hacia el frustrado independentismo han tenido serios efectos en el  ritmo de crecimiento de Catalunya que era comparable al de las regiones europeas de mayor progreso. La inestabilidad política ha sido en ese aspecto la más dañina y se ha dejado notar negativamente en el número de visitantes con sus inmediatos efectos en el ámbito comercial. El volumen de turismo en hoteles ha llegado a caer un 3,9% en octubre, respecto al mismo mes del 2016, y las pernoctaciones  bajaron un 6,8% en consonancia con el 7% de caída de la ocupación registrada directamente por los hoteleros de Barcelona. Otros muchos indicadores socioeconómicos muestran también su peor cara de los últimos años. En esta situación debe ser bien recibida la campaña de promoción comercial anunciada por el ayuntamiento con inyecciones económicas para reactivar el modelo comercial en general y, más en particular, cara a fechas concretas como la captación de visitantes para celebrar en la capital el Fin de Año.

Probablemente las cantidades anunciadas serán consideradas escasas por los sectores afectados, pero pueden servir para insuflar confianza. En este sentido, el Black Friday –una jornada que a pesar de las críticas iniciales  ha llegado para quedarse entre nosotros–, anuncia muy buenas expectativas en cuanto a la reanimación del consumo que tan necesaria es para la ciudad.
 

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