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IDEAS

Stop señores y machistas de paja

Stop señores y machistas de paja

Miqui Otero

Para esclarecer todos los casos de abuso sexual que han salido a la luz recientemente, más que a Sherlock Holmes deberíamos recurrir a una broma que su creador solía gastar. Arthur Conan Doyle mandaba a varios amigos a la vez un escueto telegrama anónimo: "Huye inmediatamente; todo se ha descubierto". Entonces comprobaba cómo varios no acudían a la siguiente reunión en el club o los descubría en la estación intentando subirse al siguiente tren.

El problema está en hasta qué punto está asimilado el sexismo en entornos teóricamente cultivados o progresistas

Si mañana todos los trabajadores de la industria de Hollywood, o del sector del cine en nuestro país, o del editorial, o del musical, recibieran en sus teléfonos un 'whatsapp' con ese mensaje desde un número desconocido, quizás las colas de embarque en el Prat o en Barajas serían más largas que las del estreno de 'Star Wars' (o del nuevo iPhone). 

El problema está en las 34 veces desde 1993 que Harvey Weinstein ha recibido un agradecimiento en los Oscar. En hasta qué punto está asimilado el sexismo en entornos teóricamente cultivados o progresistas. Está, también, en esos señores que lamentan infinitamente más que se les arrebate la posibilidad de soltar cierto chiste sabor Ponche Caballero que lo que ahora denuncian las mujeres (porque antes de denunciarlo lo han padecido). Esos a los que les gusta más indignarse cuando se tacha de misógina la escena de la violación de 'Perros de paja' que cabrearse cuando tienen noticia de abusos por parte de lobos en la vida real.

El pasado viernes en la manifestación barcelonesa por el juicio a La Manada, vi una proporción de hombres similar a la de personajes masculinos en la novela 'Mujercitas'. Sí vi, en cambio, una pancarta gloriosa donde se leía: 'Stop Señores'. Una pancarta que acabó un par de horas más tarde en un concierto en el Fredonia, apoyada sobre el pie del micro donde la guitarrista de Rombo, un grupo formado por tres mujeres, cantaba el emocionantísimo (y tan triste) tema 'Dones estoiques': "Cuando las mujeres eran estoicas, decían que sí y cosían las taras, de los vestidos viejos y de los fracasos de los maridos. Guardaban su miedo en cajones bien robustos". Por suerte para todos lo son cada vez menos.

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