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Vermaelen, material frágil

Sònia Gelmà

Dudé, pero era un precio muy atractivo por un producto de gama alta. Lo suyo hubiera sido poderlo probar, pero por algo estaba rebajado. Así que arriesgué, confié que aunque era material sensible, si lo envolvían bien y me llegaba en buenas condiciones, le sacaría un buen rendimiento a un precio de ganga. Pero llegó roto.

Lo mismo le pasó a Zubizarreta. El entonces director deportivo del Barça creyó que valía la pena la apuesta, que Vermaelen era recuperable para el fútbol. Esa famosa frase de que era un central de rendimiento inmediato, le persiguió, a veces de manera injusta, porque lo que él describió sigue siendo cierto: Vermaelen es un central que por características no requería ninguna adaptación al juego del Barça. Pero se equivocó en su optimismo respecto a su estado físico.

Cuatro años después de llegar, el paquete sigue embalado bajo la misma etiqueta que nos advierte de que se trata de material frágil. De hecho, es posible que el paso del tiempo haya incluso afectado a su calidad. Pero Bélgica, una de las cabezas de serie del próximo Mundial, le sigue manteniendo en su once inicial, y eso además de añadirle rodaje supone un mínimo de garantías.

Poca confianza

Valverde ha demostrado poca confianza en Vermaelen, pero siendo el técnico extremeño poco amigo de las rotaciones, parece poco rentable tener un cuarto central del nivel que se reclama, un central que tenga calidad para ser titular y que en cambio se conforme con jugar 10 partidos en toda la temporada.

No nos gustan los riesgos, y puesto que pedir es gratis, lo pedimos todo. Para estar realmente tranquilos, lo que querríamos para el eje de la defensa serían dos Piqués y dos Umtitis. En el centro del campo nos gustarían dos Busquets, dos Iniestas y dos Rakitic y luego ya delante querríamos un par de Suárez. Y después, además, exigiríamos que hubiera espacio para los jóvenes del filial. El marrón de gestionar un grupo de 24 titulares sería para Valverde y el de cuadrar los salarios, para el club.

Diría que la preocupación de Valverde, más que por la fragilidad de su cuarto central es por otra fragilidad, la de la poca brillantez del juego, que a menudo disimula Ter Stegen, y muy a menudo Leo Messi.

Temas: Fútbol

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