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IDEAS

Steven Seagal, en Golpe al amanecer.

Todavía hay clases

Ramón de España

Todo parece indicar que Kevin Spacey es un rijoso y un sobón, pero no es menos cierto que se trata de un actor notable al que debemos algunas interpretaciones magníficas. No puede decirse lo mismo del último acusado de tener las manos muy largas, que es el inefable Steven Seagal, cuya presencia en la infame lista la hace aún más infame. Vamos a ver, hasta ahora había un nivel entre los acusados de ser unos guarros que abusaban de su poder: Dustin Hoffman, el cómico Louis C.K., el creador de 'Mad men' Matthew Weiner… Vale, había algún cineasta no muy interesante (James Toback) y alguno directamente tóxico (Brett Rattner), pero en general, el nivel artístico de la lista de réprobos era bastante alto. Ya no: la aparición de Steven Seagal, ese armario ropero de tres cuerpos que lleva décadas aparentando ser un actor, es una mancha en un colectivo ya de por sí bastante sucio, pero con talento. Aunque para Seagal constituya la única posibilidad de compartir algo con gente como Spacey o Hoffman. Lástima que ese algo no sea como para sentirse orgulloso.

A mí también me gustaría demandar a Steven Seagal, aunque no por abuso sexual, sino por abuso de mi paciencia

A mí también me gustaría demandar a Steven Seagal, aunque no por motivos de abuso sexual, sino de abuso de mi paciencia. No sé si a ustedes les pasa, pero a mí, cada vez que practico el zapeo, se me aparece Seagal en un canal o en otro. En alguna ocasión, ha llegado a ocupar dos o tres canales a la vez, ya que ha rodado infinidad de películas -todas más malas que la tiña- y eso contribuye a su ubicuidad. No soy el único al que le pasa esto: tras una rápida encuesta entre varios amigos, todos han coincidido en la constante aparición del repartidor de sopapos zen en sus pantallas (salvo uno de ellos, que asegura que a él le pasa lo mismo con Chuck Norris). ¿No es, en cierta medida, una forma de acoso eso de acaparar canales? Y para colmo de males, ahora Seagal tiene serie propia, lo cual incrementa su capacidad de exposición. Por no hablar de si a algún canal le da por exhumar aquella propuesta tan estimulante de nuestro héroe en la que ejercía de líder natural de una patrulla fronteriza dedicada a la caza de mexicanos indocumentados (¡y no se trataba de una ficción!).

Tengo que urdir alguna manera de adjuntar nuestra querella a la que le puedan poner las víctimas de su libido descontrolada: nuestros zapeos, libres de la presencia del depredador, volverían a ser seguros. Más o menos.

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