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DOS MIRADAS

Al final de la función de 'Out of context - for Pina', una chica lloraba. Es la esencia, esa que es tan difícil de describir

Es tan difícil describir la emoción que produce la danza. Llega como una exhalación, como un aroma vegetal, y se descompone con la misma velocidad. Sin rastro. Esto me pasó, hace años, con un espectáculo gozoso de Pina Bausch en el Mercat de les Flors. He dicho sin rastro y miento. Queda una huella casi borrada, diluida. Aunque presente, sin embargo. Aún se puede palpar y, con la huella, recordar el momento en que pisamos  un suelo húmedo. 

He experimentado lo mismo con 'Out of context - for Pina', el prodigioso espectáculo que Alain Platel y Las ballets C de la B han presentado en Temporada Alta. Es un montaje en el que se mezclan las 'Variaciones Goldberg', de Gould, y 'Aïcha' de Cheb Kaledin con ritmos de discoteca y, sobre todo, con un silencio pavoroso, hecho de gestos, de murmullos, de ronquidos, de espasmos. Es un espectáculo triste, muy triste, como dice el mismo Platel, una sacudida que combina, en una especie de ritual, la efervescencia solitaria del bailarín y la voluntad de localizar un punto de encuentro del colectivo.

Como el aroma de las flores

Al terminar la función, una chica del público lloraba. Me fijé en ella. Es la esencia, esa que es tan difícil de describir. Dentro de unos años, tendrá memoria de la huella, aunque todo se haya desbravado, aunque todo sea caduco y se desvanezca. Como el aroma de las flores. Quizá le llegará con la evocación de un movimiento. O con la letra de 'Aïcha' («escúchame, no te vayas»), coreografiada en el vacío. 

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