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ANÁLISIS

El eterno dilema

Cristina Pardo

Los problemas del PSOE están lejos de terminar, ya que si se convierte en llave de dos frentes tras el 21-D, tendrá que elegir

Susana, pon orden!", gritaba un ciudadano este sábado a la entrada del Comité Federal del PSOE. "Estamos ordenados", respondía la presidenta de la Junta de Andalucía y rival de Pedro Sánchez. Y sí, ciertamente están más ordenados que hace meses. El líder de los socialistas ha tenido que afrontar un escenario complicadísimo. Fue reelegido en primarias con la promesa de dar siempre la voz a la militancia y, sobre todo, con la promesa de alejarse del PP. Llegó a perder el escaño, con tal de no facilitar la investidura de Mariano Rajoy. Sin embargo, lo primero que se encontró nada más estrenar el cargo fue una tesitura endemoniada: unirse a la derecha en la defensa del Estado o adoptar una postura más cercana al equilibrismo imposible de Podemos. Tan imposible, que se ha saldado con aparatosas purgas internas.  

Sánchez apoyó al PP en la aplicación del artículo 155 de la Constitución sin consultar a la militancia, pero arropado esta vez por todas las estructuras del PSOE. Qué difícil hacerse esa foto en un momento así. Hubo tensiones en la negociación, pero Sánchez alegó que no tenía otra alternativa frente a la ilegalidad cometida por los partidos independentistas. Es verdad que durante la puesta en marcha del 155, el secretario general de los socialistas ha mantenido un perfil bajo, discreto, pero suficiente para remarcar que un partido de Gobierno, una vez que Rajoy y Puigdemont demostraron su incapacidad para desatascar la situación, tenía poco espacio en el que situarse. 

Pedro Sánchez ha dicho en el Comité Federal que no quiere "una España desigual". Y precisamente el combate de la desigualdad debería ser siempre una bandera de la izquierda. El nacionalismo es desigual y descalificar como "fascistas" a los que no apoyan la secesión, como hemos visto estos días con Serrat, Sabina y tantos otros, equivale poco menos que a decir que los no independentistas son todos de derechas. Hombre, de derechas es el PDECat y de muy derechas son algunos de los socios que se ha buscado Carles Puigdemont estos días en Bruselas

La transversalidad

Los problemas del PSOE, no obstante, están lejos de terminar. El líder del PSC, Miquel Iceta, ha dicho que "un frente con PP y C's ni tiene posibilidades ni es la solución". Sostiene que habrá que buscar la transversalidad. Veremos a ver en qué se traduce eso después de las elecciones del 21 de diciembre. Porque si los socialistas se convierten en llave de dos frentes, tendrán que elegir. Y tan complicado les puede resultar explicar un pacto con el PP que uno, por ejemplo, con ERC

Tengo pocas esperanzas de que las urnas permitan el desbloqueo político. Si nos atenemos a lo que pasó en el Parlamento español, y siempre y cuando no haya movimientos bruscos de cintura, el PSC creará graves problemas internos si pacta con los independentistas y los 'comuns' no querrán ningún pacto que incluya a C's. Puede que el 21 de diciembre la aritmética nos lleve del Gobierno cesado al gobierno imposible. De diálogo de sordos algo sí sabemos. 

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