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El 'brexit' y los trabajadores preferentes

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THERESA MAY

THERESA MAY / ALBERT BERTRAN / JORDI COTRINA/ AFP / REUTERS

La premier británica, Theresa May, en un agresivo discurso pronunciado en enero, amenazó con un 'brexit' duro y marcó las líneas maestras de su futura política migratoria: "Controlaremos –dijo- los  trabajadores que entren  en el Reino Unido atrayendo a los mejores y más brillantes". Dicho al revés: colocaremos a los trabajadores no cualificados europeos (mayoría en el Reino Unido, en general de la Europa del Este) en el mismo marco legal restrictivo que los extracomunitarios.

De paso dio a entender que la libre circulación de trabajadores europeos es la culpable de la  precarización del mercado laboral. Como el mensaje era simple, caló con fuerza en las rancias capas nacionalistas (fundamentalmente inglesas) necesitadas, como todos los nacionalismos,  de un enemigo exterior que explique sus desdichas. Solo necesitaban un referéndum (simple).

El resto ya lo conocemos. Pero hay incógnitas detrás de este discurso. En primer lugar, el desempleo en UK es de un 4%. Los trabajadores europeos y los extracomunitarios difícilmente pueden "robar" un trabajo si no hay trabajo para robar. Además, los empleadores (cercanos al partido conservador) son firmes defensores de la libre circulación de trabajadores europeos y están preocupados por las consecuencias laborales del 'brexit'.

Adelanto algunos datos: hasta un 40% de empresarios de las empresas "de bajo coste" dicen emplear trabajadores comunitarios porque los nativos no aparecen. En la industria del automóvil se valora a los trabajadores europeos "por su mayor disponibilidad cultural para desplazarse temporalmente entre países" (siguiendo a un determinado proyecto), frente al quietismo de los nativos. Se valora de los europeos su ética del trabajo y también su mayor flexibilidad laboral (que, no nos engañemos, siempre es mayor en un inmigrante).

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En muchos trabajos de contenido técnico, los europeos están mejor formados, y en sectores como la hostelería, servicios sociales u hospitales, se valora el mayor dominio de lenguas de los europeos y su perfil más "internacional". Las empresas que están intentando adaptarse buscando en nuevos nichos de empleo local (trabajadores mayores, mujeres inactivas, expresidiarios) se están encontrando con enormes dificultades de reclutamiento. En consecuencia, los empresarios, en general gente pragmática, están aconsejando a los negociadores del 'brexit' que faciliten la entrada de comunitarios, considerándolos como trabajadores preferentes, proponiendo, en la práctica, medidas que si no son las de la libre circulación, se le parecen mucho.

En fin, que la vida hoy día es muy compleja, y que la apelación al "nosotros" frente a "ellos" puede generar sonrisas, pero no atraer a buenos mecánicos. Ya lo dijo Keynes: "Lo inevitable nunca ocurre; solo sucede lo inesperado". Y Keynes era inglés.