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Luis Suárez se lamenta de una ocasión perdida ante el Sevilla.

EFE

Suárez juega con ventaja

Sònia Gelmà

El gol lo es todo para un delantero. De su relación con él depende, en gran parte, su felicidad sobre el campo. Se alegran, claro que se alegran con las victorias de su equipo, pero saben que a ellos se les juzgará por sus números. Por eso, lo agradecen cuando llega, lo persiguen con ansia cuando se ausenta, y les obsesiona hasta perjudicarlos cuando desaparece.

Este fin de semana pasado vimos en una diferencia de 24 horas dos nueves erráticos, faltos de confianza y con una necesidad evidente de sumar goles para recuperarla: Suárez Benzema. Comparten vestuario con dos bestias, Messi Cristiano,  eso les resta responsabilidad goleadora pero también tiene un peaje, y es que ambos ven condicionada su posición en el campo.

Mientras Benzema es pitado sin piedad, el Camp Nou sufre con Suáerz, empatiza cuando le ve equivocarse

Cada victoria con un cero en su casillero de acierto supone una insatisfacción mayor, aunque el trato de su afición es muy diferente. Aquí Luis Suárez juega con ventaja, puesto que mientras Benzema es pitado sin piedad, el Camp Nou sufre con su delantero, empatiza cuando le ve equivocarse una jugada tras otra y, en general, ni se plantea su suplencia, pese a no poder evitar que haya cierto runrún cuando observa su evidente frustración una jugada tras otra.

La pose de un jugador sobre el campo es a menudo tan importante como su calidad. La afición del Barça, de gusto sibarita, siempre ha valorado el talento, pero cuando el escenario se tuerce se muestra mucho más indulgente ante jugadores con garra que no discuten el esfuerzo, y Suárez es uno de ellos. Luego está el crédito, y ahí viene avalado por sus tres primeras temporadas. El uruguayo es un currante, a diferencia de Benzema, que pese a tener una elegancia indiscutible transmite un punto de apatía que le aleja de la grada del Bernabéu. De hecho, el francés cuadraría mucho más con la tradición culé que con la madridista.

Un problema psicológico

Pero la benevolencia de la afición azulgrana no resulta consuelo para un Luis Suárez visiblemente afectado por su desacierto. Lo que empezó siendo un problema futbolístico, producto de la ausencia de Neymar y de los retoques tácticos de Valverde, se vio agravado por sus problemas físicos para acabar provocando lo que ahora es ansiedad y precipitación, un evidente problema psicológico. Suárez tendrá que acostumbrarse al primero, el parón liguero puede solucionar el segundo y respecto al tercero, el origen es también su solución: el gol. Su ventaja es que no negociará un gramo de esfuerzo para conseguirlo y la experiencia dice que así será. No sufran, el gol es su oficio.  

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