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La lacra del abuso sexual

Es país de acosadores

Lucía Etxebarria

En España tenemos muy normalizado el acoso sexual en entornos laborales

La campaña de Donald Trump se reatrasa debido a una citación judicial por abuso sexual. No, Trump no ha violado a nadie. 'Solo' intentó liarse con una señorita que no quería estar con él, en un entorno de trabajo. 

Como quizá ustedes sepan en Estados Unidos hay un gran escándalo montado en torno a Harvey Weinstein, uno de los CEO de Miramax, que a su vez es uno de los estudios más importantes de Hollywood. Treinte mujeres han dado la cara y le han denunciado.  Björk, de paso, ha acusado de acoso al cineasta Von Triers. Y sumándose a la ola general, algunas mujeres han intentado desempolvar acusaciones parecidas que hace años se hicieron contra Bill Clinton, recordando que Weinstein apoyó publicamente a Clinton en campaña. Las historias son de todo tipo.

Cita en la 'suite'

La más repetida: la actriz en ciernes recibe un aviso de que tiene una cita con el productor en la 'suite' de su hotel.  Porque en las 'suites' suele haber una habitación y un salón y a veces si uno está en un festival de cine los productores hacen del salón de la 'suite' su despacho de trabajo.

Cuando la actriz llega se encuentra al susodicho desnudo. Él le dice que le haga un masaje. No hay coacción directa. Pero ella sabe que si no accede, no volverá a trabajar en Hollywood. Esto en Estados Unidos se considera acoso. Aquí no.

En otro caso una actriz se considera violada porque él se le abalanzó y ella se quedó tan paralizada que no reaccionó. Él le abrió a ella las piernas y le practicó sexo oral. Después, ella tuvo relaciones con él pero solo porque pensaba que si no lo hacía, no trabajaría jamás. Esto en Estados Unidos se considera violación, aquí no. 

En otro caso, le dijo a una mujer lesbiana que "si viera su polla cambiaría de opinión". Esa mujer trabajaba en un puesto subordinado a él. Esto en Estados Unidos se considera acoso. Aquí no.

Muchas de las actitudes que en Estados Unidos se consideran acoso y pueden acabar con la carrera de una persona, aquí no se consideran así. Aqui diríamos que Asia Argento es una trepa, o que la chica lesbiana se ofende muy fácilmente, o que la chica que va a la 'suite' "sabía a lo que iba". O que si no las ha violado o no les ha dicho explícitamente que si no follas con él, te echará, no podemos llamarlo acoso.

En España tenemos muy normalizado el acoso sexual en entornos laborales. Hasta el punto de que todas las mujeres, todas, que hemos trabajado durante años hemos vivido alguna vez un episodio así. 

Todas aguantamos de forma reiterada chistes de contenido sexual, comentarios sobre el cuerpo o la vestimenta, y otras conductas vejatorias amparadas en un supuesto compañerismo.

Culpabilizar a la víctima

Si se nos quejamos de inmediato, somos unas exageradas. Si lo hacemos cuando la cosa llega a más, lo hemos consentido. En cualquiera de los casos, hay una culpabilización de la víctima.

El 95% de las quejas por acoso sexual en empresas no llegan a ninguna parte. Y se suelen resolver con la expulsión, precisamente, de la víctima, que es la que está en un rango inferior

Las víctimas, para colmo, no lo cuentan por vergüenza.  Pero el acoso no debería avergonzar a la víctima sino al acosador . 

Y al país que lo alienta y lo consiente.  

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