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El sector editorial y el 'procés'

Edificio central del Grupo Planeta en Barcelona.

ARCHIVO / LAURA GUERRERO

No es tanto que se marche Planeta

Isabel Sucunza

Me hace sufrir más el anuncio de intervención en el sistema educativo para erradicar el fantasma de una supuesta catalanización de los chavales

Planeta se va. La sede social, de momento. Aún a la espera de saber si esto simplemente implicará el cambio de dirección en unos cuantos documentos internos, con su correspondiente cambio de lugar del pago de impuestos, o si habrá también traslado de material humano, alguien de un diario español me llama y me pregunta si a los del sector nos preocupa el asunto; si sufrimos por la literatura catalana.

Le digo que por la literatura no. Le cuento que de la última crisis económica, lo que se mantuvo más o menos intacto fue precisamente la literatura; que el descalabro lo sufrió sobre todo el 'fast-reading', especialidad (entre otras) de Planeta. ¿Que esto afectó también a los números gordos del sector? Sí, pero de un sector inflacionado. Le hablo de la reestructuración que aquello supuso para el sector también, de la proliferación de pequeñas editoriales catalanas

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Le explico finalmente que a mí me hace sufrir más por la literatura catalana la intención que se ha anunciado de intervenir en el sistema educativo con el objetivo de erradicar el fantasma de una supuesta catalanización de los chavales.

Duro golpe para la cultura

Que sabiendo cómo ha actuado el Gobierno en otros momentos históricos de hiperpolitización (la despolitización de las escuelas no es más que su hiperpolitización desde el otro lado), me da que la enseñanza del catalán va a ser la primera en pillar recortes. Que la comunidad lectora se crea en las escuelas y que después de lo que ha costado recuperarla tras de años de prohibición franquista, aplicar las medidas que hace unos días sugería el ministro de Educación sí que supondría un grave golpe no solo para la literatura sino para la cultura de este país.

En resumen, que no me preocupa tanto lo que se vaya de aquí sino lo que venga de allí, le digo a la periodista que me ha llamado. Pero eso no le interesa. Al día siguiente en su artículo habla de lo bien que Vargas Llosa vivió en Barcelona. A mí solo me cita para decir que Planeta tiene el monopolio del 'best-seller' en catalán.