ANÁLISIS

Los callos de la Constitución

Está por ver si la reforma llega a tiempo de restañar las heridas que nos hemos infliguido ya y si es capaz de dar abrigo a las nuevas generaciones

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Miquel Iceta y Pedro Sánchez, en la sede del PSC en octubre del 2015.

Miquel Iceta y Pedro Sánchez, en la sede del PSC en octubre del 2015. / ELISENDA PONS

Hoy solo quedan 12 millones de españoles que en 1978 tuvieron la oportunidad de votar o abstenerse en el referéndum de la Constitución. Son poco más de la tercera parte de la población actual con derecho a voto. Esta, por sí sola, sería ya una buena razón para plantear la revisión de la Carta Magna.

Pero además del dato demográfico, resulta que el conflicto catalánconflicto catalán estremece el país con la mayor crisis política e institucional de los últimos 40 años. Un episodio de inquietante gravedad, derivado en buena medida de la falta de voluntad política para haber acometido hace años un 'desencallizamiento' constitucional. 

Opinión exprés

Enric Hernàndez

Director

El final de la escapada

Topicazo español

Le ha faltado voluntad, fundamentalmente, a la derecha española, enraizada en un nacionalismo trasnochado, evocador de rancios e inconsistentes ecos imperiales. Pero no solo le ha faltado a la derecha. Como cuenta Juancho Dumall en esta ediciónJuancho Dumall , la izquierda ha fracasado en la misión, si alguna vez se la propuso con sinceridad y tesón, de crear un imaginario de España moderno, abierto, plural e integrador. En lugar de eso, sea por falta de coraje, por imperativo electoralista o por los intereses de sus virreyes, ha plagiado la idea nacional de la derecha. Que inventen ellos, ese topicazo español. 

Pese a la profesión de fe federalista del federalista PSOE, a la hora de la verdad el socialismo español nunca ha prestado demasiada atención a la nación de naciones que Anselmo Carretero vio en España. Carretero (1908-2002), militante e intelectual socialista castellano, autor de numerosos ensayos sobre el encaje de las naciones españolas e inspirador del federalismo asimétrico de Pasqual Maragall. Ahora habrá que ver si el liderazgo de Pedro Sánchez y su sintonía con el PSC son capaces de desviar esta morosa trayectoria. Antes que Sánchez y Miquel IcetaMiquel Iceta, también Maragall se las prometió felices con José Luis Rodríguez Zapatero. Es sabido cómo terminó aquello. 

Debate constitucional

El fragor catalán ahoga cualquier otro debate, pero resulta también que la apoteosis de la corrupción ha arruinado la credibilidad de las instituciones. Que aún hay derechos por apuntalar, como la igualdad de género, empezando por la Corona. Que en estos 40 años España ha pasado de paria internacional a miembro de la UE. Y que todos estos asuntos y otros renacientes, como la dicotomía monarquía-república, merecen por sí mismos un debate constitucional.

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Pero volvamos al choque nacionalista, que es en definitiva lo que ha llevado al PSOE a proponer la revisión y lograr que el PP aceptara el envite. La realidad certificará: uno, si la iniciativa llega a tiempo para restañar las tremendas heridas que ya nos hemos infligido y las que podemos causarnos todavía. Y dos, si hay voluntad y responsabilidad para acometer una reforma que sea capaz de dar abrigo a las nuevas generaciones.

Dijo José María Aznar que los independentistas antes romperían Catalunya que España. Hoy, con Catalunya quebrada en dos, muchos celebran como acertado aquel pronóstico excluyente, sectario, incapaces de entender que con Catalunya quebrada en dos, también está rota España.