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EDITORIAL

Una imagen de la película Jupiters moon.

Gran aniversario del festival de Sitges

El certamen concluyó con más de 66.000 entradas vendidas, un 10% más que el año pasado

La 50ª edición del festival de cine de Sitges se cerró ayer con un balance acorde con tan magna celebración. El certamen concluyó con más de 66.000 entradas vendidas, lo que supone un 10% más que el año pasado y la confirmación de la tendencia al alza de los últimos años.

La presencia de estrellas como Guillermo Del Toro, Susan Sarandon o William Friedkin ha dado brillo a una edición que ha ofrecido de nuevo un menú apabullante, con platos para todos los gustos, para los amantes del cine fantástico. Un género que ya no es reducto de aficionados muy militantes, sino que se ha consolidado con un público más amplio gracias a la pujanza adquirida en la cartelera de las superproducciones de Hollywood, sobre todo de los filmes de superhéroes, o al apoyo obtenido a partir de la nueva ficción televisiva.

El festival ha vivido en sus 10 días de duración al margen del bajón en el consumo cultural y de ocio que ha provocado, principalmente en la ciudad de Barcelona, la convulsión política del proceso soberanista. Al margen del gran peso de la venta anticipada, Sitges se ha mantenido como una burbuja –con la única excepción de la cancelación de la visita de los jóvenes protagonistas de la serie 'Stranger things'– que camina al margen de la realidad, y más con un género como el fantástico y el terror que también funciona siempre en su componente evasivo. Y el próximo año, Sitges celebrará de nuevo otro 50 aniversario, el de la obra cumbre de la ciencia ficción: '2001, una odisea del espacio'.

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