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LA CLAVE

Iniquidad disfrazada de equidistancia

Rafael Tapounet

Algunos medios presentaron como "enfrentamiento entre grupos de radicales" el ataque de una ultraderecha crecida contra una manifestación autorizada de la izquierda nacionalista

'La línea roja' es un programa de Cuarzo (la productora de Ana Rosa Quintana) que conduce Jesús Cintora en Cuatro y que pretende confrontar las visiones de "dos ciudadanos anónimos con ideas contrarias sobre un tema"; el espacio, reza la promoción, plantea a cada uno de los protagonistas diversas situaciones "que les ayudan a ponerse en la piel del otro para entender sus puntos de vista". Esa es la idea. Y en días como estos, no parece mala.

Pero, ay, el camino al infierno está pavimentado con buenas intenciones. Después de dedicar las dos primeras entregas a debatir sobre la tauromaquia y la ocupación de viviendas, el programa de Cuatro cruzó ayer verdaderamente la línea roja al convertir un asunto privado como la orientación sexual en objeto de controversia televisada. Una pésima ocurrencia que fue, además, publicitada en otros espacios de la cadena con una desafortunadísima frase promocional: "Homosexuales versus homófobos. ¿Son capaces de entenderse?".

Víctimas y verdugos

La verdad, desconozco si el homosexual y el homófobo escogidos por Jesús Cintora fueron capaces de entenderse o no. Ni lo sé ni me importa. Lo que si sé es que el planteamiento de 'La línea roja' de ayer es un claro ejemplo de equidistancia cargada por el diablo. El homosexual es víctima del homófobo, de sus prejuicios y su intolerancia. Nunca al revés. Y situar a víctimas y verdugos en un plano de igualdad (aunque sea para que se pongan "en la piel del otro") es una maniobra de todo menos inocente. El nobel Desmond Tutu lo explicó de manera brillante en una de esas frases que parecen proféticamente ideadas para triunfar en Twitter: "Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor".

Lo mismo cabe aplicar a todos esos medios de comunicación que, al informar sobre los incidentes ocurridos el lunes en Valencia, presentaron como "enfrentamiento entre grupos de radicales" lo que no fue sino el ataque brutal de una ultraderecha crecida contra una manifestación autorizada de la izquierda nacionalista. Un ataque, por cierto, ante el que la policía mantuvo, aquí sí, una exquisita equidistancia.

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