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Análisis

Incertidumbre por intereses ciertos

Guillem López Casasnovas

Cuando ya no dan miedo los porrazos, quieren que dé miedo perder los ahorros

A la táctica de generar nueva incertidumbre sobre la situación que provoca el reto independentista se han añadido las cúpulas de dos bancos de sede catalana, pero españoles también sobre todo en su portafolios. La comunicación que hace el Banc Sabadell de la decisión tomada es breve, quizá demasiado, y dicen que lo hacen por sus trabajadores. Sinceramente, parece rechazable, si no es bajo la amenaza de una gran crisis –impensable hoy– que vaya a perder puestos de trabajo; reconocimiento este que el banco ni le debe convenir mencionar si es que vela mínimamente por el riesgo sistémico.

El comunicado dice que lo hace también «por los clientes». No resulta tampoco claro que este sea el caso dada la buena solvencia de la entidad y la cantidad de activos líquidos que tiene para hacer frente a cualquier eventualidad. Y finalmente, dice que lo hacen por sus accionistas: esto sí parece claro, ya que la pérdida de valor de las acciones de estos días, sentida o inducida, amenazaba con movimientos especulativos y era poco confortable para un accionista, que no siempre sabe las cosas que pasan y no quiere otra explicación que salvar la cotización de su acción.

Lo hacen los dos bancos, también Caixabank, en comandita. Así no se perjudican entre ellos, más allá del daño que puedan provocar los otros bancos con los que compiten y los políticos que lo fuerzan o disfrutan. En resumen: este es un simple movimiento defensivo de estos bancos para proteger a sus accionistas y evitar cualquier reacción negativa de los clientes, especialmente en todo el estado.

Es lógico, desde la perspectiva de las entidades, minimizar este y cualquier otro riesgo. Quien quiera hacer una lectura política de esta decisión especula y abusa de las entidades. Por otro lado, la trascendencia de esta decisión es muy limitada. El Santander tiene su sede en Santander, el BBVA en Bilbao y Bankia en València, mientras que los servicios centrales y los centros de decisión están en Madrid. En resumen, a muchos quizá esto no les guste, pero resulta comprensible.

Días complicados

Vivimos unos días complicados. Cuando ya no dan miedo los porrazos quieren algunos que dé miedo perder los ahorros. Tenemos que volver a leer la prensa extranjera como en el franquismo (¿recuerdan radio pirenaica?). El apagón informativo de los medios nacionalistas españoles, y del Estado en particular, es peor que la clausura de nuestras webs. Pobres amigos y colegas de fuera de Catalunya que no entienden lo que está pasando, confusos por lo que no ven y se les explica. 

Solo esto debe poder justificar que algunos recibimos más muestras de solidaridad de amigos ingleses, estadounidenses y latinoamericanos que de ellos mismos. Mantener acciones represivas, de negativa a todo y generar incertidumbre y confusión –cuando todo puede acabar con unas elecciones– quizá es la peor carta para el unionismo, ya que carga de motivos para una mayoría absoluta secesionista. Al león, por herido que alguien piense que está, aún le quedan mordiscos y no se le puede provocar más a riesgo de que quiera morir matando.
 

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