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Cultura y política

La cartelera la carga el diablo

Josep Maria Pou

El mundo cultural parece quedar apartado, como siempre, de las grandes palabras y las grandes ocasiones

De entre los millones de palabras pronunciadas estos días para informar a unos y a otros (convencidos y dubitativos, entregados y recalcitrantes) de las ventajas y desventajas de una Catalunya en clave de futuro, hay una que solo he oído en muy contadas ocasiones, por no decir nunca: la palabra cultura. Apenas si la he visto escrita, ni aun formando parte de razonamientos secundarios, ni en editoriales sesudos o columnas incendiarias. 

La cultura, hermana pobre, fea, desvalida, sin posibles, de futuro ceniciento, parece quedar apartada, como siempre, de las grandes palabras y las grandes ocasiones. Ya habrá tiempo de ocuparse de ella, dicen algunos. Hay cosas más urgentes, se excusan otros. No me vengas ahora con chorradas, sueltan los más desprejuiciados. 

Propongo dedicar este domingo a la cultura. Que cada cual cumpla con su conciencia y sus ideales como mejor le parezca, pero un domingo da para mucho y, como se dice en la Biblia, hay un tiempo para todo
Si hay tiempo para la misa, el' tortell' y el vermut con berberechos, como si de un domingo al uso se tratara, puede haberlo también para un libro, una exposición, un concierto o una buena obra de teatro. Sería una adecuada manera de reparar el desaire;  como entrar, con la cultura del brazo, al baile al que nadie parece haberla invitado.

Me dispongo, pues, a acudir al teatro, mañana domingo por la tarde. Abro el periódico y busco en la cartelera. Un escalofrío me recorre el cuerpo. Los títulos de algunas obras (me límito a los títulos, no entro en los contenidos) no parecen (¿o sí?) ser los más indicados para la fecha. Juzguen ustedes mismos: 'Un tret al cap', 'Un obús al cor', 'Ahora todo es noche', 'No quedará ninguno' y 'La calavera de Connemara'. 

No hay función

Convendrán conmigo en que no son los mejores títulos para una jornada como la del 1-O, precisamente. Huyo del tremendismo y encuentro, por fin, un título atractivo: 'L’alegria'. Me las prometo felices. Pero, ¡oh,mala suerte!, no hay función este domingo.

Concluirán conmigo que, en ocasiones, las carteleras las carga el diablo.
 

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