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La clave

El barco Moby Dada con las imágenes de los personajes de dibujos animados.

JULIO CARBO

Liberad a Piolín

Juancho Dumall

Quién nos iba a decir que Piolín, el simpático canario de Looney Tunes, iba a ser uno de los protagonistas de las horas más tensas del 'procés'. Los amantes del cine de Berlanga saben que hasta en las circunstancias más siniestras hay terreno para la chanza. Al fin y al cabo, el humor es el escudo con el que nos defendemos de la realidad más dura.
Alguien del Ministerio del Interior tomó ayer la decisión de tapar con unas grandes lonas los dibujos de Piolín, el Coyote y el pato Lucas, que adornaban el casco del buque de recreo utilizado ahora para alojar a los policías nacionales de refuerzo en Barcelona antes del 1-O. El sometimiento al ostracismo de los personajes de tres grandes ídolos de los dibujos animados de varias generaciones fue inmediatamente motivo de chirigota en las redes sociales. Se celebró, prácticamente, como otra victoria del soberanismo sobre el Estado en la partida de ajedrez que, cada vez en términos más fuertes, se juega estos días.

Metáfora del ‘procés’

El fulgor y muerte de Piolín en el barco 'Moby Dada' puede entenderse, sin ánimo de frivolizar, como una de las metáfora del 'procés'. Líderes y portavoces del independentismo, por un lado, y del Estado español, por otro, viven enzarzados en una escalada verbal más propia de los años 30 que de los tiempos actuales. Estado de excepción, golpe de estado, regreso del franquismo, asalto al poder, presos políticos, libertades secuestradas... Estos son algunos de los términos que se barajan en el debate político previo al referéndum. Y en cambio, ahí está el canario de la Warner mirándonos desde el puerto de Barcelona con cara de haber visto a un lindo gatito, cuando lo que se nos presenta a los angustiados ciudadanos es la madre de todas las batallas.
En los próximos días viviremos, sin duda, momentos de máxima tensión. Más nos vale, sea cual sea nuestra posición ante la consulta del 1-O, tomarnos lo que viene con la flema del canario aparentemente indefeso ante el pérfido Silvestre.