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Reto soberanista

Nosotros y las calles

Nosotros y las calles

Roger Palà

El independentismo deberá decidir si quiere seguir por la vía del choque institucional o cambiar de marco y volver a la movilización civil, pacífica y masiva

"Las calles serán siempre nuestras". Una proclama de raíz libertaria que, durante la última semana, ha irrumpido con fuerza en las movilizaciones derivadas de la represión judicial y policial del Gobierno del PP contra el referéndum. Una cuestión clave -difícil, en medio del ruido– es definir el perímetro de este 'nosostros'.

Las movilizaciones del 20-S han hecho pensar, en algunos momentos, en un rebrote 'indepe' del 15-M. Este análisis podría ser un error. Eran mayoría los independentistas que decidieron protestar de manera pacífica y cívica a raíz de la operación judicial y policial contra la Generalitat. Pero muchos de los que se han manifestado o han hecho repicar cacerolas en los últimos días son, simplemente, ciudadanos que se han sentido agredidos ante el embate del PP contra el autogobierno. En muchos casos, es gente que no comparte la idea de impulsar un referéndum unilateral el 1-0.

Esta gente, sin embargo, se ha sentido interpelada estos días porque lo que se dirime ahora ya no es la independencia, ni siquiera el referéndum, sino la defensa de unos derechos civiles y de unas libertades que costaron muchos años de conseguir, y que el PP está poniendo en riesgo aplicando medidas propias de un Estado de excepción. Este 'nosotros' más amplio que se ha dibujado en Barcelona es, a fecha de hoy, el triunfo político más importante del independentismo en los últimos años.

Esta pluralidad y unidad en la defensa de los derechos y las libertades es algo que el gobierno de Catalunya y la mayoría parlamentaria que le da apoyo deberá saber gestionar durante los próximos días, sobre todo si el referéndum resulta imposible. Hay quien habla de declaración unilateral de independencia como una opción. Una DUI, proclamada desde el actual 48% de los votos del 27-S, difícilmente será reconocida internacionalmente. Además, puede alejar el independentismo de este 'nosotros' amplio que estos días de septiembre se ha ido configurando. Al mismo tiempo, probablemente incrementaría el escenario represivo y el embate contra la Generalitat.

Cambiar de marco

Por todo ello, durante las próximas horas el independentismo deberá tomar una decisión trascendental: si hay que seguir por la vía del choque institucional o, por el contrario, cambiar de marco y volver allí donde el soberanismo es fuerte: la movilización civil, pacífica y masiva en la defensa de las libertades y los derechos civiles. En el primer marco, la Generalitat tiene pocas opciones, porque el Estado dispone de todo tipo de instrumentos para ejercitar la represión. El otro marco es este 'nosotros' amplio. Un marco que puede ser doloroso de aceptar, porque quizá implicará asumir que la correlación de fuerzas no permite una acción unilateral contra el Estado como la que afronta el próximo 1 de octubre. Pero es a la vez un marco ganador, porque amplía los márgenes y prepara el futuro.

Seguramente no tendremos la República de Octubre. Pero ahora ya empieza a ser indudable que, tarde o temprano, en Catalunya habrá un referéndum. Será este 'nosotros' amplio -si se consolida y crece, en las calles y más allá- el que lo hará posible.

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