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Elecciones en Alemania

Con estos resultados electorales la política alemana entra en territorio desconocido

Expresión alemana: "Aguas tranquilas, aguas profundas". En otras palabras: tras la aparente calma se esconde una gran tormenta. Algo similar ha sucedido en las elecciones: gana Merkel y probablemente siga gobernando, como lleva haciendo 12 años, pero debajo del oasis de estabilidad y bienestar alemán regresan los peores demonios de su pasado: la extrema derecha entra en el Parlamento con extraordinaria fuerza.

El cambio en el sistema político alemán es similar al sucedido en el español en los últimos años. Los demócrata cristianos y los socialdemócratas (hasta ahora en el gobierno en gran coalición) siguen siendo las dos principales fuerzas, pero ambos obtienen sus peores resultados. Si en los años 70 tuvieron el 90% de los votos, ahora no llegan al 60%. Los partidos pequeños son los únicos que crecen (extrema derecha, liberales, verdes y la antigua izquierda comunista). En realidad, no son pequeños. Tienen la llave del gobierno.

La decisión de los socialdemócratas de no repetir la gran coalición ante la constatación de que Merkel les devora poco a poco, tiene dos derivadas: la extrema derecha no será la principal fuerza de oposición –no es un detalle menor en el país de Adolf Hitler- pero llena de incógnitas la composición del gobierno. No es una exageración: la política alemana entra en territorio desconocido.

Tres escenarios inéditos

Hagan sus apuestas. O Merkel gobierna sola en minoría; o lo hace con la conocida 'opción Jamaica' (demócrata cristianos, liberales y verdes); o convoca nuevas elecciones. Son tres escenarios inéditos que no serán nada fáciles de gestar en un país obsesionado con la estabilidad. La última negociación para formar gobierno duró 90 días. Ahora el tiempo será mayor.

Mientras los políticos alemanes forman gobierno, al resto de europeos nos toca esperar. Hemos contado los votos como si fueran nuestros. En realidad no son ajenos: el gobierno alemán liderará en gran medida lo que suceda en Europa en los próximos años. Un deseo nada oculto de los europeístas: que Merkel se convierta en una especie de 'Merkoh'l y sea recordada al igual que Helmut Kohl por su legado de una Europa transformada que ahora urge reinventarse tras el fracaso del 'brexit'.

Superviviente y crítica

La cancillera es una hábil superviviente. Experta en la microgestión de grandes crisis: desde la crisis del euro a la llegada masiva de refugiados. Pero es conocida la gran crítica: no ha tenido una gran visión para Europa y ha impuesto a menudo de forma miope los intereses de Alemania, sin arriesgarse a explicar medidas impopulares en casa que Europa necesita.

Kohl propulsó el nacimiento del euro y les explicó a los alemanes que les interesaba desprenderse de su bien más preciado: el marco, su mayor símbolo nacional y la moneda europea más fuerte. También propició la ampliación al este de Europa. Elementos esenciales -y entonces casi utópicos- de la UE de hoy. ¿Puede favorecer el novedoso escenario político alemán una Merkel dispuesta a arriesgarse por Europa? Parece difícil, pero como gusta recordar a sus fans: a veces sorprende

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