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ANÁLISIS

Navarro y el lío Iniesta

Luis Mendiola

El Barça ha resuelto con 'finezza' y sobre todo con una buena dosis de discreción la continuidad de Juan Carlos Navarro en el club: un contrato de 10 años de duración, que asegura su incorporación a la estructura de la sección cuando las dos partes entiendan que ha llegado el momento de que esta leyenda, de 37 años, cuelgue las zapatillas. 

Ligar de por vida el nombre de Navarro al club era la salida lógica, porque el escolta de Sant Feliu es, a día de hoy, una de sus señas de identidad y uno de los escasos referentes de la cantera en la plantilla. Nadie que esté en la filosofía azulgrana, en su política de 'valors', habría entendido que no fuera así y ese es el epílogo merecido a una carrera única.

También es un acierto para el Barça que, más allá de cuestiones deportivas, se garantiza los conocimientos de uno de los grandes jugadores de su historia y el mejor ejemplo para los que llegan, a quienes transmitir un legado y una experiencia sobrada de éxitos, como se ha encargado de enfatizar el presidente Bartomeu.     

Navarro tiene claro que su rol ha cambiado (se ha visto en el Eurobasket con la selección en su adiós) y por esa misma razón ha aceptado una notable rebaja de sueldo, lo que le ha agradecido Joan Bladé, el directivo del baloncesto en la junta. 

Apagar un incendio

Los tiempos han sido medidos con extremo cuidado, a la vuelta del jugador del Eurobasket y en los prolegómenos de la nueva temporada, en la que se cumplirán 20 años de su debut como azulgrana, producto de una negociación que no es improvisada, sino  que viene de lejos. 

Así que sorprende, por un lado, el tacto con el que ha llevado la junta el adiós de Navarro  y, al tiempo, el ruido que está acompañando a la renovación de Andrés Iniesta, un producto genuino de La Masia, indiscutible patrimonio de la entidad, que aún sigue pendiente de firmar.

Las  conversaciones con estos dos irrepetibles deportistas se han desarrollado de forma paralela en el tiempo. Y no sería de extrañar, incluso, que el patinazo dado por la directiva con el centrocampista manchego al airear antes de tiempo su renovación, desmentida con contundencia y rapidez por el propio futbolista, haya ayudado a desenredar en cierta forma el acuerdo con el ídolo del Palau.

El propio presidente Bartomeu tuvo que dar un paso adelante, visitando al futbolista en su casa, para apagar el incendio. Pero el 'caso Iniesta' sigue sin solucionarse. La senda seguida con Navarro debería servir de guía. La trayectoria del 'genio de Fuentealbilla', uno de los símbolos del Camp Nou, merece un desenlace igual de ejemplar.

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