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Ideas

Terrorismo 'pagafantas'

Miqui Otero

Escribió André Breton: "Juegos de palabras cuando son nuestras razones de ser más importantes las que están en juego". Es cierto que en 1940 aún no estaba expuesto a los versos que derrama Melendi, a los tuiteros obsesivo-compulsivos o a mis amigos cuando, ya en rampa beoda, esperan la cena (juegan a decir títulos cambiando hombre por hambre: 'Nuestro Hambre en La Habana', 'El Hambre que pudo reinar', 'El Hambre Araña'...).

Quienes llaman al boicot contra 'Fe de etarras' ni siquiera han visto la película, que aún no se ha estrenado

La frase de Breton viene al caso de la polémica por 'Fe de etarras', de Borja Cobeaga, sátira que plantea una especie de 'Friends' en un piso franco ocupado por terroristas vascos. Sin potestad ni ánimo para opinar sobre lo que siente una víctima y su entorno, uno podría pensar que determinadas asociaciones (incluida la Guardia Civil, en pleno brote hiperactivo) llaman al boicot porque creen que no se pueden hacer juegos de palabras con algo tan grave, pero cuando se estrenó 'La pelota vasca' se manifestaron en contra de su director con carteles donde se leía 'El pelota vasco'. Puede que las quejas sean por el letrero promocional, donde aparece la letra tachada del cántico futbolero "Yo soy español, español, español" (quizá les duela ver profanado un himno tan bonito, como cuando algunos franceses se enfadaron porque Gainsbourg hizo una versión reggae de 'La Marsellesa'). Quiero pensar que no protestan por la película: aún no se ha estrenado, así que no la han visto.

Supe de un argumento similar al de 'Fe de etarras' hace más de un lustro, durante una cena en Oviedo oficiada por Edu Galán, ahora en la revista 'Mongolia'. Espoleados por los culines de sidra, el anfitrión asturiano hacía chistes con el FAC (partido de Álvarez Cascos de cómicas siglas que poco futuro tendrían pronunciadas en EEUU), el argentino Darío Adanti narraba con trompetera locución deportiva anécdotas peronistas y Cobeaga nos mostraba ideas para posibles comedias. Cada uno de estos seres esencialmente inteligentes (y graciosos) no solo hablaba de lo que conocía, sino que hacía humor de lo que lo cabreaba.

Ya entonces esos bocetos del director de 'Pagafantas' me parecieron divertidos y necesarios. El problema, pensé, sería poder estrenar una película así en España. El triunfo es, ahora, no solo que se estrene, sino que esos carteles que satirizan lo que pasó dominen calles antes dominadas por lo que verdaderamente sucedía. Su existencia es la mejor fe de erratas de las peores noticias.

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