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Justicia y política

¿Cuándo pueden actuar los jueces? ¿Deben quedarse quietos en campaña electoral?

La Fiscalía Anticorrupción ha puesto en marcha esta semana una operación por un presunto fraude en la gestión del agua en Girona. Vamos, por entendernos, que de la sociedad en parte pública encargada de esos trabajos alguien se estaba llevando dinero con cobros indebidos, créditos hinchados y otras operaciones financieras. Hay un saqueo prácticamente idéntico en Valencia, pendiente de juicio. La denuncia la interpuso la CUP en el 2015 y afecta tanto a la etapa del PSC como a Carles Puigdemont como alcalde de la ciudad. La operación y los registros, y por lo tanto la sombra de sospecha, ha estallado en plena campaña para el referéndum. Esto, lógicamente, ha despertado las suspicacias de más de uno empezando paradójicamente por la CUP, que fue quien lo denunció.

Hablan de "utilización interesada" en contra de la consulta. Que no parece inocente, añaden. Y no son los únicos. Y quizá tienen razón. Pero entonces, vamos a ponernos de acuerdo. ¿Cuándo pueden actuar los jueces? ¿Deben quedarse quietos en campaña? ¿Quién decide cuándo es buen momento para poner en marcha una operación contra la corrupción? ¿Hay buen momento para los afectados? ¿Diría la CUP lo mismo si la redada se hubiera producido contra el PP catalán, por ejemplo? Esa última pregunta es muy sana para poner a prueba el doble rasero. Y todas ellas son oportunas, teniendo en cuenta que no es la primera vez que los políticos se quejan de la inoportunidad de las actuaciones judiciales. Ahora mismo se me ocurren dos ocasiones, más o menos recientes, en las que esto ha ocurrido.

Insultos a lo tribunales 

En Andalucía, cuando Alaya instruía el escándalo de los ERE, la presidenta del PSOE, Micaela Navarro, dijo: "A veces sabemos que estamos en campaña electoral, porque sale un auto". También acusó a Alaya de hacer política y, al mismo tiempo, exigía rapidez a la justicia. O sea, le pedía que cerrara el caso de una puñetera vez. Del PP hay decenas de ejemplos, porque es el partido más cercado por la corrupción. Sus insultos a los tribunales van desde llamar a un magistrado "pijo ácrata" a denunciar directamente una operación contra su formación política por el 'caso Gürtel'.

La última pataleta que recuerdo fue cuando el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco vinculó al expresidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez con la 'trama Púnica'. "Es curioso que aparezca un auto la misma semana que se celebra en Murcia la moción de censura", se lamentaban. Sánchez está ahora mismo procesado. En definitiva, para los políticos nunca es buen momento. Porque, ¿cuándo sería la ocasión idónea para que CDC se enfrentara a la sentencia del 'caso Palau'? Para los ciudadanos, siempre debería serlo. Cuanta más información, mejor. 

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