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El resultado del referéndum de Olot será vinculante y serán los niños los que elegirán la mejor opción

No todo será referéndum, el día 1 de octubre. Aquel domingo también habrá referéndum. Otro. Uno que no es sobre la independencia sino sobre el cambio de costumbres, la salud, los puros y los gigantes. Me explico. En Olot hay una peña festiva que se llama AOAPIX. Es decir, Asociación de Olotenses Amigos del Cerdo y del Cordero. Cuando la crearon, en la larga tradición lúdica de la comarca, quisieron rendir homenaje a la cosa carnívora, a la cosa de la juerga y el desenfreno de los excesos gastronómicos. Pensaron que la mejor manera de representar a la asociación era a través de un gigante que, en realidad, son dos. Un enorme cerdo lleva a cuestas un cordero risueño y algo sardónico. El cerdo, vestido con una bata de carnicero, es lozano y grasiento y fuma un habano considerable. Este es el problema.

Después de 20 años, los socios han decidido convocar un referéndum para decidir si el cerdo continuará fumando el cigarro o si deberá sustituirlo por una barra de regaliz o una brizna de hinojo. Hay socios que lo ven bien y socios que no. Los tiempos han cambiado y ver a un cerdo fumando parece que puede ser ofensivo para los pequeños. Hay una campaña desplegada sobre la cuestión. Por un lado, hay quien dice: "dejémonos de puñetas". Por otro, los que defienden que no es tolerable que un tocino así incite al consumo de tabaco. El resultado será vinculante y serán los niños los que elegirán la mejor opción. Cosas de la democracia.

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