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IDEAS

Buenos augurios: la Mercè es capaz de congregar a los barceloneses a una fiesta que no lo debe ser menos ni por el horrible atentado de la Rambla ni por la inevitable polarización política a las puertas del 1-O. Duelo y fiesta no casan. El estado anímico de sitio por parte de muchos, de revuelta por parte de otros y de hartos de proceso para terceros no son los mejores ingredientes para una celebración como es debido. Se trata pues de una Mercè doblemente teñida, de duelo y de proceso, pero el espíritu cívico y tolerante de los barceloneses sabrá sobreponerse a estas duras circunstancias. No solo fiesta en paz sino con orgullo de ciudad, participativa, aliviadora, balsámica.

El estado de ánimo de muchos no es el más apropiado para una celebración como es debido. Pero debemos sobreponernos

A fin de inducir a un estado de ánimo bien positivo, recomendaría un repaso a las odas mayores en Barcelona. La de Verdaguer, una auténtica profecía, más que cumplida, sobre la futura gran ciudad que apenas se empezaba a despertar. La de Maragall, surcada por profundas preocupaciones que no ensombrecer el amor inmenso por la "ciudad mala". Sin olvidar la de Pere Quart, que describe Barcelona como la "bruja frenética" que sus hijos no acaban de entender. También es momento de recordar, entre muchos otros, el poema más sintético que se ha escrito sobre España, el del "viejo país ineficiente entre dos guerras civiles", que no es del bienaventurado Machado sino de Gil de Biedma, uno de los habitantes más lúcidos y desolados de esta Barcelona, ​​incansable defensor de la lengua catalana.

Es momento de renovar la ambición colectiva y de conjurarse para proyectar nuestro gran activo. El milagro de los catalanes se llama Barcelona, ​​la conurbación más singular de Europa. Han contribuido a él ciudadanos de todo ideario y condición, y esto le confiere grandeza y esperanza. Celebramos que Barcelona sume, que no excluya, que multiplique energías, que nos continúe marcando con su sello y que por muchos años la podamos impulsar y compartir.                                                                                        

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