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CAMINO DEL 1-O

Imagen del inicio de la campaña a favor del Sí en el referéndum del 1-O en la Plaça Santa Anna de Mataró, donde coincidieron los máximos representantes locales de Esquerra, CUP y PDEcat.

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La futura Catalunya neoautonómica

Borja Vilallonga

Sea cual sea el resultado del 1-O, la situación que surgirá será nueva; el engranaje del caos ya no se puede parar

Cuando Jordi Graupera me pidió que firmara el manifiesto para el referéndum en el 2016, éramos pocos los que pensábamos que solamente un instrumento democrático podía convertirse en la auténtica resolución tanto del llamado procés como del inmovilismo español. Hoy el referéndum es una realidad palpable en cualquier faceta de la vida catalana. Su consecuencia han sido, justamente, convertirse en la solución perfecta. Al estilo de Mao: hay mucho caos bajo el cielo, la situación es excelente.

Para mí el referéndum era y es tanto un instrumento de libertad democrática, como un agente del caos. Después de vagar por Europa y las Américas durante años, me enamora el caos. El sueño de gente como nosotros es que toda una sociedad se contagie de esta actitud. Hoy Catalunya es el sitio ideal de Europa para contemplar o practicar esta plasticidad creativa. 

Hoy el referéndum, es una realidad palpable en cualquier faceta de la vida catalana y su consecuencia ha sido convertirse en la solución perfecta

Tres resultados

El referéndum del primero de octubre puede tener tres resultados: que se celebre y gane el 'sí', que se celebre y gane el 'no', y que no se celebre. Dejando de lado a los politólogos, sus estadísticas y predicciones, podemos considerar que las tres opciones tienen la misma probabilidad de realizarse. Si no se celebra el referéndum querrá decir que el Estado ha conseguido derrotar al independentismo y a sus representantes cívicos y políticos.

Por la dirección de las acciones actuales, eso significaría el peso de la ley y la configuración de una Catalunya neoautonómica tutelada por Madrid y con un Govern afín. Si se celebra el referéndum y gana el 'no', querrá decir que vamos a elecciones autonómicas y a la configuración de una Catalunya neoautonómica gobernada por independentistas que tendrán de concebir un nuevo discurso como quebequeses y escoceses. 

Opinión exprés

La lucha final

José A. Sorolla

Periodista

Finalmente, si se celebra el referéndum y gana el 'sí', pueden pasar dos cosas: que se declare la independencia con éxito o no. Si se declara la independencia, tendremos una República catalana. Si no es el caso, querrá decir que el Estado habrá actuado con todo el peso de la ley y alguna cosa más, y tendremos una Catalunya neoautonómica tutelada por Madrid y con un Govern afín. De todos los casos probables, que no posibles, hay demasiados resultados que acaban en una Catalunya neoautonómica.

"Hasta conseguirlo"

El referéndum se puede perder. Esto se tiene que decir. El referéndum se puede acabar reprimiendo -se gane o no se celebre-. También se tiene que decir. El 'sí' puede ganar y Catalunya puede tener una independencia dura, como la irlandesa. El éxtasis desenfrenado del independentismo ha creado un discurso teleológico que lleva a un resultado único, el de la victoria final donde mana leche y miel. Es significativo 'donec perficiam' (en latín, «hasta conseguirlo»), el grito de guerra de 1714, es el grito de guerra del independentismo.

Sea cual sea el resultado del 1-O, la situación que surgirá será nueva. El engranaje del caos ya no se puede parar. Las futuras Catalunya neoautonómica o República catalana se están cociendo a partes iguales.