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A propósito de Iniesta

Sònia Gelmà

Vuelve la competición preferida de los futbolistas, el escaparate en el cual todos los futbolistas quieren salir altos y guapos. El primer gran once de Ernesto Valverde, tras una Supercopa ante el Madrid que daba para pocas conclusiones puesto que el equipo aún estaba a medio hacer. Ante la Juventus, en cambio, en el debut europeo, el técnico azulgrana ya no puede esconder sus cartas. 

De la misma manera que no parece significativo si juega o no Dembélé o si Paulinho es titular –aún están en proceso de adaptación-- sí que resultaría chocante no ver a Andrés Iniesta en el once inicial de un gran partido. El manchego jugó los dos encuentros con la selección y también salió de inicio en el derbi. Ante la Juventus, jugaría su cuarto partido consecutivo, algo que hubiera sido excepcional con su anterior entrenador. Es el de hoy, por lo tanto, un día revelador para el capitán azulgrana. Si se ve en el once inicial, que sería lo normal, borrará de su mente cualquier duda que pueda tener sobre el rol que le tiene destinado su entrenador.

Necesita el capitán verse reforzado tras unos meses en los que la atención mediática, y de la junta, ha estado más pendiente de otros que de él

Necesita Iniesta verse reforzado tras unos meses en que la atención mediática, pero también la de la junta directiva, ha estado más pendiente de las caras nuevas y otras firmas de renovación que no de la suya. Alguien se creyó al pie de la letra aquello de que Iniesta no iba a suponer nunca un problema para el club. Así que han ido anteponiendo otras carpetas que se consideraban más delicadas, y por lo tanto más urgentes.

Hasta qué punto debe ser el enfado de Iniesta que, después de evidenciar con una escueta negativa la torpeza del presidente anunciando un principio de acuerdo inexistente, volvió a desmentir a Josep Maria Bartomeu tras el derbi, exponiendo de nuevo sus dudas sobre el futuro.

Tacto perdido

Iniesta no descarta irse a final de temporada, pero a pesar de lo que pueda parecer, sus diferencias con la junta tienen fácil solución. Si desde el club recuperan el tacto perdido con el jugador, acabarán poniéndose de acuerdo. Otra cosa es lo que no se puede frenar, y eso es el paso del tiempo. Por eso la continuidad de Andrés se juega más dentro del campo que fuera de él.

Y este martes empieza su Champions. Es aquí, en esta competición donde vistió por primera vez la camiseta del primer equipo del Barça. Como titular, en Brujas, hace quince años. Fue también en Europa el motivo de su primera gran decepción, cuando no se vio titular en la final de Paris, hace once años. La competición cuya final no se quiso perder, a pesar de que una lesión le impedía chutar, en Roma (2009). La que disfrutó como el resto de sus compañeros, en Londres (2011). Y en Berlín (2015). Esa misma Champions que la temporada pasada le desnudó, junto a sus compañeros, tanto en Paris como en Turín.

Este martes se abre de nuevo el telón, una nueva Champions, una nueva oportunidad para reivindicarse ante ese mundo del fútbol que mira la edad que marca su DNI. Pero también para demostrarse a sí mismo que esa renovación tiene sentido, que queda Iniesta para rato. 

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