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Al contrataque

Mi último artículo (para cuando se tercie)

Xavier Sardà

No me voy, pero tal y como va la 'fast-promulgación' de leyes, lo mejor es estar preparados para la precipitación de acontecimientos

No me voy, pero tal y como va la 'fast-promulgación' de leyes, lo mejor es estar preparados para la precipitación de acontecimientos. No nos engañemos, el ambiente se vicia y rarifica. Últimamente arrecian los denuestos, los insultos, el exceso de ratafía mental y en algunos casos una sordidez anónima y 'border line'. Por un lado, comprendería perfectamente que mi cabeza se sirviese en bandeja si se considera oportuno, que para eso estamos, tenemos la edad que tenemos y faltaría más. Sería un honor, por cierto, que mi cabeza valiese para algo por primera vez en mi vida. Por otro lado, se serviría sin bandeja si entrasen según qué nuevos accionistas patrios. Qué sé yo. Como digo, nunca se sabe. 

Lo único que podría molestarme, aunque tan solo fuese levemente, sería no poder escribir mi último artículo. Lo escribo hoy y evito así el retardo y la 'procrastinación'. Vamos, que así ya estará hecho.

«Todo lo que comienza acaba y todo principio tiene un fin. El final es en realidad un objetivo y nunca una catástrofe. Bueno, gracias a los lectores y especialmente a los que han mostrado alguna afinidad con mis atropellados comentarios. En realidad, se está más preparado para la disconformidad ácida de los críticos que para la buena fe y el afecto de la aprobación. En el reconocimiento positivo siempre gravita la duda de  saber si uno está realmente a la altura del beneplácito. Gracias. 

Agradezco igualmente los argumentos y criterios contrarios de tantos lectores que con sus aportaciones han enriquecido extraordinariamente nuestro trabajo. Nivelazo y formación. Gracias.

A los demás, a los hiperventilados de siempre, felicidades y que los hados no os permitan abandonar jamás el oscuro laberinto de vuestra furia. Torpe sevicia. 

La sesión de mayo del 36

En mi último artículo me gustaría algo de historia.  He aquí una pinceladita del Parlament de Catalunya en su sesión del 5 de mayo del 36. La Generalitat, reinstaurada, y Companys, de nuevo 'president'. Haciendo referencia a los hechos del 6 de octubre de 1934, cuando Companys proclamó el Estat Català, el diputado Simó i Bofarull dijo: "Fracasó la revolución extralegal; fracasó por exceso de quijotismo, ese quijotismo tan encantador y pueril que nos llevó allí, convencidos de que haríamos la Arcadia solo con unas cuantas leyes, y lo que no estropeó ese quijotismo inocentísimo lo estropeó la intoxicación de juridicidad de los otros’. Vintage puro".

Espero que mi defunción periodística sirva para que nuevas hornadas de jóvenes le den otro aire a esto de escribir.  Por cierto, que sería memorable poder elegir a mi propio sustituto entre los plumillas potenciales de estos nuevos y trepidantes momentos históricos. ¿Forcadell? ¿Rull? ¡Hay tantos! De momento, me quedo.

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