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Peccata minuta

El alcalde de Barcelona, Xavier Trias, a la entrada de un pleno municipal.

FERRAN NADEU

'Barcelona és bona si la bossa sona'

Joan Ollé


El pasado  domingo seguí a través de Catalunya Ràdio 'El suplement', programa que dirige mi intrépido amigo Ricard Ustrell. En la sección Quatre Gats, el periodista entrevistaba al bueno del pediatra, 'senyor' de Barcelona y exalcalde Trias. El decorado era Menorca, y el plató, una barcaza de goma de segunda mano con quilla rígida en la que cada agosto el abuelo se hace a  la mar con sus nueve primeros nietos.

Trias lleva más de 30 años veraneando en Menorca, donde nunca ha cenado con Aznar,  pero sí con Millet. (…) Ahora la barca echa el ancla cerca de la playa de Macaret, pueblecito de pescadores, una auténtica monada según el entrevistado. «Lástima de tanto turista cutre», lamenta y adjetiva el del Turó Park;  y esta consideración le lleva a otras, como que el paseo de Gràcia no es L’Hospitalet o que los clientes de habitaciones de hotel a 60 o 90 euros no son el turismo que queremos (sic) para Barcelona.
En otro pasaje de la entrevista, Trias, que a menudo habla de su prudencia y templanza en tercera persona («en Trias»), admite, al tratar el otoñal referéndum, que, a pesar de ser una persona de orden,  algunas veces hace falta abrazarse a la ilegalidad, porque si no transgredes no consigues.

Leí en la edición del martes de EL PERIÓDICO que una tercera parte de los trabajadores barceloneses no llegan a mileuristas, casi doblándose este porcentaje al 64,7% en la población menor de 30 años;  que más del 80% de los asalariados ingresan anualmente menos de 40.000 euros brutos y que solo un 5% de los anuncios de pisos en alquiler están ahora por debajo de los 800 euros.

Autodeterminación social 

Entiendo perfectamente que el señor Trias haya decidido saltarse la ley a la torera, porque siete años intentando un referéndum es una eternidad, pero le invito a considerar que los «cutres» que tanto le molestan y afean nuestros paisajes no lo son por voluntad, que llevan muchos años, décadas y siglos exigiendo un referéndum de autodeterminación que les libere de su condición de oprimidos por Catalunya, España y el planeta en general. Y que por una sencilla regla de tres también ellos, como él, tendrían todo el derecho del mundo a pasarse las leyes por el forro –atracar bancos, por ejemplo– para algún día conseguir atracar en la Ítaca de su dignidad.

En otro momento de la conversación, Trias considera que uno de los factores que fomentan el terrorismo son las desigualdades sociales. El exalcalde puede afear todo lo que quiera a su sustituta Ada, pero, en consecuencia, debería aplaudir con tres manos el empeño de Colau de que, por el solo hecho de ser persona, nadie reciba ni un céntimo menos de mil euros al mes –no es mucho, ¿verdad?– y jubilar definitivamente de su léxico la palabra «cutre» para referirse a los humanos.