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ANÁLISIS

Ultimamente solo enseña su sonrisa en Instagram. Llega Messi de Argentina sin un buen partido que contar, sin un rato de buen fútbol que recordar, sin una victoria que apuntar ni un gol que sumar a su estadística.

Con la albiceleste empeñada en complicarse la clasificación para el Mundial y con la ilusión por la llegada de Sampaoli a la selección desdibujada a las primeras de cambio. Leo juega solo, sin socios que le permitan salir de la mediocridad general. Nada nuevo bajo el sol de la selección argentina que hace solo un año se planteó abandonar. No imaginamos un Mundial sin Leo y no sucederá: el cruce en una eventual repesca será frente a Nueva Zelanda. Pero Messi y Argentina tendrán que jugársela en el próximo viaje a primeros de octubre. Y entonces no quedarán más balas que las de Perú y Ecuador para evitar la incómoda repesca.

Otra película

Messi está acostumbrado a llevar el peso de su selección sobre sus hombros, a cargar con la crítica y a sentirse incomprendido por el aficionado de su país que no reconoce al Leo-Barça en su versión con Argentina.

Pero al llegar a Barcelona, hasta hace bien poco, la película era otra.

En el largo viaje de regreso Messi habrá tenido tiempo de leer al presidente del Barça explicando que tienen un equipo más competitivo que el año pasado, que hicieron mal en fiarse de los Neymar, y que fueron los últimos en enterarse de la aventura del brasileño, incluso que tienen un principio de acuerdo con Iniesta para que siga. (Sí, Iniesta, que no desmintió ni a la reportera que le preguntó aquello del penalti, pero sí a  Bartomeu nada más aterrizar en Barcelona…¡ay!).

El sábado vuelve el fútbol al Camp Nou y lo hace con un derbi siempre incómodo y más tras un parón de selecciones. Dembélé debutará tras coincidir dos entrenamientos con Leo. El socio del Camp Nou ha pasado un calvario este verano -primero con el 'caso Neymar' y luego con el no fichaje de Coutinho- y sólo esta semana ha leído las explicaciones de su presidente, desaparecido para los medios nacionales hasta ahora.

La responsabilidad

Desde París, Ney hace sangre con la credibilidad de Bartomeu al tiempo que Agustí Benedito intenta reunir las firmas necesarias para la moción de censura a la Junta DirectivaMientras tanto, Messi carga con una responsabilidad que esta temporada cuelga más que nunca sobre sus hombros. ¿Pero…y si el partido se complica? ¿Hacia dónde mirará el socio?

La inacción de la directiva este verano le ha dejado más solo y a la vez con más poder que nunca. Sus goles lo han cambiado todo siempre. Ahora, una foto con su firma al lado de Bartomeu vale su peso en oro. Leo decide cómo y cuándo.

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