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Londres echa un pulso a la UE

Eliseo Oliveras

El Gobierno de May percibe ya el impacto económico del 'brexit' y, para frenarlo, quiere comenzar a negociar lo antes posible cómo será la futura relación

El Gobierno británico de Theresa May está echando un pulso a los demás 27 países de la Unión Europea (UE) para forzarles a iniciar la negociación sobre las futuras relaciones económicas y comerciales entre Gran Bretaña y la UE tras el 'brexit' antes de haber pactado las condiciones del divorcio, en contra de lo que exigen sus socios europeos. Esto ha llevado esta semana a un impás en la tercera ronda de negociaciones en Bruselas, mientras el reloj sigue avanzando hacia la fecha del 29 de marzo del 2019, en la que el país dejará de ser miembro de la UE, incluso si no hay un acuerdo.

Pese a las declaraciones oficiales triunfalistas sobre las supuestas ventajas que aportará la salida de la UE, un año después del referéndum del 'brexit' el Gobierno conservador británico comienza a tomar conciencia del enorme impacto negativo que tendrá para el país su abandono de la UE, en especial sin un acuerdo.

La economía británica está perdiendo fuelle, aunque los índices bursátiles se mantengan boyantes. El crecimiento económico trimestral a lo largo del primer semestre del 2017 (0,2% y 0,3%) se ha reducido a menos de la mitad del semestre precedente y también representa la mitad del crecimiento que registra la eurozona (0,5% y 0,6%), según Eurostat.

La depreciación de la libra esterlina tras el referéndum ha disparado la inflación (2,9%-2,6% en mayo-julio), mientras los sueldos crecen mucho menos que los precios, lo que está reduciendo el nivel de vida de la mayoría de la población y frenando el consumo. Los trabajadores británicos ganan ahora 16,3 euros menos por semana de lo que ganaban antes de la crisis financiera, advertía 'The Guardian' en junio.

A esto hay que sumar las pérdidas de empleo que se producirán por la deslocalización de empresas tras el 'brexit'. De momento, las inversiones en el sector del automóvil se han frenado en seco y se limitan al 12,8% de los 2.700 millones de euros invertidos en el 2015. El sector financiero prepara ya el desplazamiento de 9.000 empleos al continente y los empleos que podrían perderse sólo en ámbito financiero podría llegar a los 230.000, según un estudio de Ernst & Young para la Bolsa de Londres.

SALIR TIENE CONSECUENCIAS

Por ello, el Gobierno británico está redoblando sus esfuerzos para abrir cuanto antes la negociación sobre las relaciones futuras con la UE y amortiguar ese impacto negativo. Su objetivo es conservar los beneficios de pertenecer a la UE y el pleno acceso al mercado europeo sin ninguna de las obligaciones que eso implica, aunque los Veintisiete ya han advertido que es imposible. "Salir del mercado único tienen sus consecuencias", ha subrayado Michel Barnier, el negociador jefe de la UE.

El secretario de Estado británico responsable del 'brexit', David Davis, ha insistido durante esta semana en Bruselas en que las condiciones del divorcio están "intrínsecamente" unidas a las características que tendrán las relaciones futuras con la UE, por lo que para avanzar en esas condiciones de salida debe iniciarse la discusión sobre cómo será el acceso futuro de los productos y servicios británicos al mercado europeo.

Para intentar sortear y debilitar a la Comisión Europea que negocia en nombre los Veintisiete, el Gobierno británico también ha emprendido una ofensiva diplomática con dos reuniones sucesivas con los embajadores de los países de la UE en Londres en agosto para convencerles de la buena voluntad británica. En las reuniones, el Gobierno de May defendió que basta un consenso sobre los principios generales del 'brexit' para que se cumpla la condición europea de que existe un "progreso suficiente" para abrir las negociaciones sobre las relaciones futuras, sin tener que esperar a que esté muy avanzado el acuerdo sobre los derechos de los ciudadanos europeos residentes en Gran Bretaña, el pago de las obligaciones financieras británicas y la preservación del proceso de paz de Irlanda del Norte y el libre paso fronterizo con Irlanda, como exigen los Veintisiete.

CRECE LA DESCONFIANZA

La estrategia dilatoria británica presenta documentos como si fueran posiciones para la negociación cuando en realidad solo son reflexiones o enumeración de opciones, se queja la UE. Todo ello para eludir asumir compromisos sobre el divorcio hasta que se concrete el acceso futuro al mercado europeo, que es lo que interesa a Londres. Esta estrategia, que puede dar réditos temporales ante la opinión pública británica, crispa el diálogo con la UE e incrementa la desconfianza europea hacia el Gobierno de May y podría llevar al colapso de las negociaciones.

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