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ANÁLISIS

El fútbol debe regularse

Luis Mendiola

El acuerdo de televisión que firmó la Premier League inglesa con Sky Sports y BT Sports (19.000 millones de euros garantizados por tres años) y que lleva una temporada en vigor anticipaba un Eldorado particular para los clubs ingleses. Pero también dejaba intuir la amenaza de un mercado inflacionista en Europa. El resto de ligas no han podido escapar a esa guerra descarnada por controlar el talento futbolístico, con la excepción posiblemente de Alemania, que siempre hace prevalecer su espíritu calvinista. En Francia, el PSG del multimillonario qatarí Nasser Al-Khelaifi,  en su deseo de asentarse de forma definitiva en la élite europea, ha hecho saltar la banca con el fichaje de Neymar por 222 millones de euros y el de Mbappé (180). En la Liga española, el Barcelona se ha lanzado también a la locura compradora, señalado por su mala temporada, pero también forzado, en parte, por el talón que dejó la salida de Neymar Jr.

La Premier marca el paso

De hecho, aunque el PSG y el Barça encabecen el 'ranking', 9 de los 15 traspasos más caros realizados este verano han recalado en la Premier: con los 85 millones del United por Lukaku, los 80 del Chelsea por Morata o los 70 por Naby Keita pagados por el Liverpool  entre los más altos.

Muy pocos de los jugadores de ese Top-20 puede decirse que valen lo que se ha pagado. No los valen ni Lukaku, ni Morata, ni por supuesto Dembélé, la incorporación más cara en la historia del Barça, que ha multiplicado por 15 su valor tras un año en el Dortmund, y que no quiso entrar a juzgar en su presentación en el Camp Nou, cuando se lo preguntaron, si valía el precio que había pagado el Barcelona y se limitó a asegurar que no le afectaría la presión. 

Muy pocos han sabido escapar a la vorágine colectiva. Los responsables del fútbol, simplemente, se encogen de hombros y se escudan en que esas cifras responden a la locura del mercado. Y no van más allá.

El 'fair-play' financiero instaurado por la UEFA en el 2011 se ha demostrado como una herramienta muy tibia

El 'fair-play' financiero instaurado por la UEFA en el 2011 para evitar que los clubs acumularan deudas se ha demostrado como una herramienta muy tibia, que el propio PSG esquiva llevándose a Mbappé como una cesión, en lugar de un traspaso.

La NBA, la liga de baloncesto estadounidense, hace tiempo que encontró la forma de regularse. Los equipos no pagan traspasos y en el mercado de fichajes acaban por intercambiar jugadores, siempre que la ficha o las fichas de los implicados sea similar. El fútbol europeo necesita con urgencia regularse de alguna forma, para evitar que la ley del más fuerte sea la única que impere a partir de ahora.

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