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La clave

El fútbol se juega en el casino

Rafael Tapounet

El fútbol es hoy un negocio controlado por tahúres y ludópatas, y aquí nadie quiere perderse una buena timba a medianoche

Para todos aquellos que aprendimos a amar el fútbol cuando la pretemporada de un equipo consistía en pasar un par de semanas plácidas en alguna localidad pintoresca y boscosa (¡ah, aquellos míticos 'stages' de Papendal!) para luego participar en tres o cuatro prestigiosos torneos de verano (el Carranza, el Teresa Herrera, el Ciudad de la Línea...) en los que invariablemente participaban el Palmeiras, el Cruz Azul y el Újpest Dózsa, esto del moderno mercado de fichajes y sus días de cierre resulta un espectáculo bastante incomprensible. Fascinante, pero incomprensible.

Tiene poca explicación que clubs que manejan cifras pornográficas de dinero resuelvan la composición de sus plantillas en un frenético 'rush' final en el que la máquina de fax, ese instrumento considerado obsoleto en cualquier otro ámbito profesional, adquiere un papel fundamental, casi totémico, y la prensa digital y las redes sociales se llenan de rumores de avistamientos de jugadores en hoteles y aeropuertos de ciudades en las que no deberían estar. La supuesta planificación deportiva (una actividad que, al menos en el FC Barcelona, genera un montón de puestos de trabajo) salta por los aires ante el vértigo irresistible de la puja bajo presión. ¿Quién da más?

El debate inglés

En Inglaterra, donde la compra y venta de futbolistas en las últimas horas de mercado supone el 12% del total de los traspasos, se ha abierto estos días un debate sobre la conveniencia de cerrar el periodo para fichar antes de que la competición se ponga en marcha. Pero no parece que esa posición, que abanderan técnicos de renombre como Pep Guardiola y Jurgen Klopp, vaya a prosperar. Si algo nos han enseñado los desmanes financieros de las últimas décadas es que la fase superior del capitalismo no es el imperialismo, como sostenía Lenin, sino el casino. El fútbol, igual que la bolsa o el mercado inmobiliario, es un negocio controlado por tahúres y ludópatas, y nadie quiere perderse una buena timba a medianoche. Así que tal vez ha llegado el momento de que el Barça ponga la gestión de los fichajes en manos de un negociador cualificado. ¿Dónde estás, Gerard Piqué? 

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