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Al contrataque

El corazón de la ciudad

Manel Fuentes

Ante el miedo y la barbarie necesitábamos reafirmar nuestros valores cívicos y la ciudad se volcó en una ola de solidaridad y afecto emocionantes

Todos sabemos y aceptamos que nuestras ciudades son vulnerables y que nuestra libertad es el precio.

Todos sabemos que los terroristas nos sorprendieron y que gracias a su bendita torpeza en Alcanar, con la explosión del butano en su cara y al accidente de una furgoneta que iba a Cambrils para atentar, la cosa no fue tan mortífera como querían estos desalmados.

Todos sabemos que los Mossos actuaron más que bien tras el atentado, desarticulando en tiempo record la célula yihadista y comunicándose con la población y la prensa de manera impecable.

Todos sabemos que en un primer momento los políticos hicieron un esfuerzo y nos regalaron esa impagable y más que necesaria imagen de unidad frente al terror.

Porque ante el miedo y la barbarie necesitábamos reafirmar nuestros valores cívicos y la ciudad se volcó en si misma en una ola de solidaridad y afecto emocionantes. Taxistas, restauradores, hoteleros, paseantes, sanitarios, policías… Desde el primer momento, todos aparcaron sus egoísmos y pequeñas batallas cotidianas para ser generosos y abrazar unidos la ciudad.

Las únicas medicinas eficaces

La empatía, la ayuda y el amor son las únicas medicinas eficaces que todos podemos administrar y, tal vez por eso, estos días nos ha dolido, apenado o indignado, más de un comentario, tertulia, acto, tuit o reproche venenoso que ahora no podemos permitirnos. No es la hora de los reproches más o menos interesados. No es la hora de la propaganda. Ni es la hora del odio o del racismo. Sigue existiendo dolor. Especialmente para las familias y amigos de las victimas, que además nos muestran el lado más vulnerable, puro y bello del ser humano, como hicieron en Rubí los padres de Xavi, llorando abrazados junto al imán de la localidad.

Nuestra conciencia colectiva como ciudad está impactada. Sentimos orgullo y dolor. De modo que aunque sea de Perogrullo, recordemos cuestiones básicas que, sobrepasando el politiqueo y el tácticismo electoral, servirán para ayudarnos a nosotros, los ciudadanos de a pie. 

Nuestros valores de civilización están bajo amenaza, de modo que, para conservarlos, los debemos apreciar y defender

Frente a un terrorismo global que opera desde diferentes países, todas las policías europeas deben estar en la Europol y compartir información. Todas.

Tomemos consciencia de una vez de que nuestros valores de civilización están bajo amenaza, de modo que para conservarlos, los debemos apreciar y defender. 

Que la manipulación informativa, la utilización política, la rabia, la envidia, la impostura, la intolerancia, la falta de empatía o el racismo, no ayudan sino que alimentan el fuego del odio.

A los asesinos les basta una furgoneta y unos cuchillos para el terror. Pero nosotros deberíamos tenernos los unos a los otros. Somos Barcelona. La gente, cuando se la necesita, palpita como un solo corazón, bombeando por todas sus arterias. Como el sábado. Como el viernes posterior al jueves fatídico. Como siempre. 

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