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UN OBJETIVO COMÚN ANTE LA UE

Por qué los médicos queremos la EMA

FRANCINA CORTÉS

Por qué los médicos queremos la EMA

Jaume Padrós

La instalación de la agencia en Barcelona sería una gran oportunidad para el intercambio de conocimiento

¿Qué tiene la Agencia Europea del Medicamento (EMA) que suscita tanto interés, hasta el punto de que 22 ciudades se disputan ser la sede de este organismo? Más allá de los diferentes criterios que influirán en la decisión que el Consejo Europeo tomará en otoño, ¿por qué los médicos queremos y nos conviene que Barcelona gane ahora una apuesta que, por desgracia, perdió hace 25 años en favor de Londres?

La EMA es una agencia técnica de altísimo nivel. Cuenta con 900 empleados, la mayoría de los cuales son personal altamente cualificado, y tiene la capacidad de generar entre 4.000 y 5.000 puestos de trabajo indirectos. Evalúa los medicamentos, autoriza su comercialización en el ámbito de la Unión Europea y coordina las diferentes agencias estatales. Miles de expertos la visitan cada año. Tiene, por lo tanto, una importante repercusión económica y social para la ciudad que la acoge y, sobre todo, supone un interesantísimo polo de atracción de talento

Los ensayos clínicos que ya realizamos aquí podrían beneficiarse de los mejores asesores

Intercambio de conocimiento

Para la comunidad médica y científica de Barcelona y de su área de influencia, la llegada de la EMA a la capital catalana no comportaría cambios sustanciales en su día a día. El traslado de la agencia tampoco implicaría la contratación de profesionales de la salud locales, salvo casos puntuales. La EMA dispone ya de su propio personal, que se instalará en la ciudad que sea escogida como mejor candidata (por cierto, los empleados se decantan, mayoritariamente, por Barcelona). Pero es indudable que tener la EMA tan cerca sería una gran oportunidad para los profesionales de la salud si sabemos aprovecharla, ya que supondría una ocasión magnífica para favorecer dinámicas de intercambio de conocimiento.

Los médicos catalanes se han distinguido, históricamente, por su vocación de investigación e innovación y por la voluntad de adquirir nuevos conocimientos. Fueron decenas de médicos de hospitales de Catalunya los que, con más esfuerzo que recursos, forjaron el embrión de lo que más tarde han sido centros de investigación en biomedicina de reconocido prestigio internacional. Gracias a su contacto diario con los pacientes, conocían cuáles eran las necesidades y cuáles debían ser las prioridades de la investigación clínica. 

Investigación y asistencia

Así nacieron centros como el Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR); el Idibaps, vinculado al Hospital Clínic; el Idibell, en Bellvitge; el Germans Trias i Pujol Institut de Recerca; el IMIM, del Parc de Salut Mar, o el Institut de Recerca de Sant Pau, sin olvidar los esfuerzos que otros centros, más alejados del área metropolitana o dedicados a la investigación en atención primaria, como el Institut Jordi Gol, también han llevado a cabo. Todos ellos continúan hoy alimentándose, principalmente, de profesionales clínicos que compaginan la investigación con la asistencia, pero que, cada vez más, trabajan codo a codo con investigadores de otras disciplinas y con centros de investigación básica.

Esta colaboración ha supuesto un verdadero salto cualitativo en la investigación biomédica y biotecnológica que se realiza en Barcelona y gracias al cual la región se ha convertido en el principal cluster del sur de Europa en este ámbito. Todo un ejemplo de cómo la proximidad física ha hecho posible la creación de sinergias muy valiosas para la generación de conocimiento.

Barcelona se ha convertido, además, en uno de los polos europeos líderes en la realización de ensayos clínicos de terapias avanzadas. Ahora mismo, hay un millar de ensayos en curso y, aunque la mayoría están impulsados por la industria farmacéutica, cabe destacar que alrededor del 20% son iniciativa de médicos y profesionales de la salud. Todos estos ensayos y, en consecuencia, también los pacientes, podrían beneficiarse de los mejores asesores y expertos si la EMA estuviera en la misma ciudad.

Prestigio e influencia para la ciudad

Barcelona reúne todos los requisitos para albergar la EMA. Su llegada sería beneficiosa para todo su entorno. Reforzaría la capitalidad, el prestigio y la influencia con que ya cuenta en el ámbito médico y científico. Afirmo, incluso, que, más allá del incierto escenario político, en cualquier supuesto el nombramiento de Barcelona tendría gran trascendencia para el sur de Europa, tan a menudo alejado de las decisiones estratégicas de la UE.

Ha empezado la cuenta atrás. Veinticinco años después de Barcelona 92, el espíritu olímpico vuelve a planear excepcionalmente y se abre una gran oportunidad de colaboración leal entre las administraciones implicadas. Con esta esperanza, el Col·legi de Metges de Barcelona se mantendrá activamente comprometido.