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Vida entre rejas

Tarjeta de la suerte

Emma Riverola

No hay que perder la costumbre del poder. Al fin, siempre llega la recompensa


¿Jugamos al Monopoly? Venga, chicos, os veo deprimidos. Seguro que una partidita os animará. Ahora unos billetitos por aquí. Otros por allá. Que si compro, que si vendo, que si construyo… Lo importante es no perder la costumbre. Tenemos que tomárnoslo como un entrenamiento. Va, no seáis sosos. Esto es como el jugador de fútbol. ¿Qué hace entre partido y partido? Pues trabajar su preparación física. No se puede perder el toque. Ni bajar en velocidad ni en resistencia. Pues nosotros, lo mismo. No hay que dejarse vencer por la añoranza. ¿Que tú llevabas bolsas repletas de dinero en el maletero del coche? Pues ahora, tienes que mantener el tacto. ¿Que tú ibas con un sobre arriba y abajo? Pues coges las tarjetitas de Suerte y a ver qué sale.

¿Sí? ¡Fantástico! Pues empecemos. A ver, la figurita del coche para ti. El barco para ti… Muy bien, comienza el que saque el número más alto con los dados. Joder, ¿queréis no hacer trampas tan pronto? Va, muy bien, te toca a ti. Vuelve a tirar. ¡Un 2! Pues tienes que coger una tarjeta. ¿Qué te ha salido? ¿Lo ves? Ya decía yo. Hay que seguir activo. No hay que perder la costumbre del poder. Al fin, siempre llega la recompensa.

Guárdate bien la tarjetita, que ya sabemos todos que se va a cumplir. El día menos pensado, un juez amigo se marca una fianza para disimular y ¡hala!: queda libre de la cárcel. 
 

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