Ir a contenido

En primera persona

Una joven disfruta de la lectura.

RICARD CUGAT

Escrito en los vientos alisios

Josep-Maria Ureta

«Cada mañana aparecen las huellas de Joana y Bruna en la pantalla de mi portátil. Buscan la playa donde sopla menos»


Joana tiene 6 años, y Bruna, 3. De su misma edad hay 152.000 catalanes. También tienen 6 y 3 años Frida y Anna, las protagonistas de 'Verano del 93', gran regalo cinematográfico de Carla Simón
sobre dos niñas que van a ser hermanas y aprenden en un entorno rural a distinguir entre una col y una lechuga. El verano es para aprender

Joana y Bruna están en Fuerteventura. En su imaginario solo constaban el sol y el agua. Pero han descubierto los otros elementos, el fuego que eruptó el volcán y el viento que sopla del nordeste, los alisios. Mi explicación a ellas, por la tangente: «Fuerteventura se traduce como Fort Vent». En la fábula de Isaiah Berlin, Joana es como el zorro, sabe hacer varias cosas. Bruna es el erizo, solo sabe una cosa, pero convincente: repetir «'i jo també'». Joana, siempre positiva, dice que el alisio barre gratis la playa; Bruna lo desafía con una piedra volcánica en cada bolsillo, a las que llama Petra y Lapis. 

Son la generación táctil, el iPhone nació antes que ellas. Cada mañana aparecen sus huellas en la pantalla de mi portátil. Buscan la playa donde el alisio sopla menos. Los menores de 25 años, según el Institut d’Estadística de Catalunya (Idescat), dedican una hora y 22 minutos diarios al uso de dispositivos informáticos, frente a los 26 minutos que dedicamos los nacidos antes de 1952.

Rarezas: ambas generaciones (-25 y +65) dedicamos el mismo tiempo a vida social y diversión, 1,20 horas, y a la actividad física, casi una hora. Certeza: sigue la diferencia de atención al hogar y familia (1,06 frente a 3,39). Impacto: la media de lectura diaria de los jóvenes es de ¡ocho segundos!, y la de los mayores, media hora.

Tres lecturas

Para ampliar el foco, mis tres lecturas de estos días. Isabel Barreiros ('La sociedad que seremos', Planeta) elabora un interesante retrato-mosaico con las fotos-respuestas de millares de españoles. Más que porcentajes, hay que leer respuestas. Así sabemos que precario es aquel que «apunta lo que gasta en pipas», y acomodado, el que no sabe que la otra mitad de españoles no están de vacaciones. Y ante la incesante lucha del «¡deja el móvil de una vez!», la autora apunta esta respuesta: «El móvil te hace menos libre porque acabas haciendo lo que otra persona quiere».

Marc Argemí ('El sentido del rumor', Península) es pionero en analizar los cientos de miles de palabras que se acumulan en la nube cibernética. Deducir lo que es cierto ya no es un porcentaje, aumenta exponencialmente la paja y son pocas las agujas. «No hay que oír campanas, sino contar el número», aconseja, antes de advertir sobre quién gobierna el tañido: «El algoritmo es incansable». El rumor nace a menudo de sueños, esperanzas, miedos, odio.

La parábola de Mandela

Esta sociedad compleja cabe mejor, a veces, en la ficción. Joan Cañete ('Parte de la felicidad que traes', HarperCollins) explora cómo cambia la vida de tres madres y una hermana cuando aparece la negación vital, niños con enfermedades crónicas. Tere, Anna, Clara y Carmen no se disciernen en las estadísticas porque son «mamás atrapadas en el paréntesis». Cañete elabora un delicado y esperanzador homenaje a quienes sufren.

Cuando amaina el alisio, explico a Joana y Bruna una parábola recitada por Nelson Mandela. El sol y el viento quieren medir quién es superior y prueban cuál de los dos despojará antes de su manta a un viajero. Si sopla el viento, el protagonista agarra fuerte la manta. En cambio, el sol irradia poco a poco. Según Joana, ganará el sol, porque cuando ella tiene calor se desabriga por instinto. Bruna inquiere: «El señor Mandela, ¿no tenía a Petra y a Lapis?».
 

0 Comentarios
cargando