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El desconcertante perfil de Paulinho

Albert Guasch

Paulinho está jugando bien con Brasil. No funcionó en el Tottenham. Se ve que en China está cumpliendo las expectativas creadas cuando le ofrecieron el dineral que recibe cada mes.

Paulinho es un futbolista de área a área, de ida y vuelta, más interesado en cruzar el campo al galope que por tocar y guardar la posición. Más de Luis Enrique que de Guardiola, por decirlo de forma torpemente esquemática.

Si es el perfil de jugador que los expertos del área técnica consideran que se precisa en el medio campo, habremos de convenir que, pese a que a unos cuantos nos sorprenda este interés por el brasileño, no les ganamos en horas de estudio y análisis de la plantilla actual. Ni tampoco hemos hablado, como ellos han hecho, sobre las aspiraciones del juego con Ernesto Valverde durante muchos y muchos ratos.

Ahora bien, hay un legítimo desconcierto entre muchos aficionados al revelarse que Paulinho no es una especulación veraniega de la hambrienta prensa deportiva. Paulinho no se parece mucho al creativo Ceballos, quien ha resuelto su dilema en favor de la camiseta blanca a la azulgrana. Sus razones tendrá.

Paulinho no se parece tampoco a Verratti, jugador de pasar la escoba con toque y sin llegada que, salvo giro brusco e inesperado, seguirá en el París SG la próxima temporada. Entonces, si solo se espera una incorporación en la medular, ¿qué busca exactamente la secretaría técnica? ¿cuál es el perfil? ¿Futbolista de llegada, de posición o de contención? Importante aclararlo, porque el nuevo vecino de taquilla del tridente debe tener, según dijimos, categoría de titular. El banquillo ya lo llenamos el verano pasado.

EL ASUNTO DE LA ILUSIÓN

Sorprende también la edad. Paulinho bordea los 29 años. Un contraste con el rejuvenecimiento del Madrid. A algunos les vendrá a la cabeza la apuesta millonaria y a la par fallida de Arda Turan. A la edad del brasileño apareció el turco. Su pérdida de valor, a no ser de una oferta sorpresiva que cuesta de vislumbrar, resulta incontestable y descorazonadora a los dos años de la operación. Falta poco para querer ahorrarnos simplemente la ficha, como con Matthieu.

Se comprende la ilusión de Paulinho por venir. No parece, en cambio, que sea el fichaje que ilusione a la parroquia que prometió Josep Maria Bartomeu, pese a sus incuestionables cualidades. Tiene, por ejemplo, un disparo lejano tremendo.

Falta tiempo para cerrarse el plazo de las contrataciones. No toca aún agitar el desasosiego. Justo ahora parece moverse con dinamismo el mercado. Ya llegarán las fichas azulgranas. Pero ante todo iría bien saber de qué corte es el centrocampista que queremos. 

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