El jardín catalán del 'nuevo' PSOE

Los socialistas se enredan a cuenta de cómo obrarán el 1-O cuando ni el Govern aclara cómo pondrá las urnas ni el Gobierno del PP cómo lo impedirá

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Últimamente los socialistas han metido y sacado la pata varias veces a cuenta del conflicto catalán. El nuevo portavoz del PSOE, Óscar Puente, afeó primero a Alfonso Guerra que defendiera la vía del 155 (suspensión de la autonomía) para Catalunya, aunque luego desautorizó a Núria Parlon por oponerse a una intervención que él mismo había rechazado por “cruenta”.

Pero el PSOE se ha metido en más jardines. Pedro Sánchez ha anunciado este martes sanciones a los alcaldes catalanes que ayuden a organizar el referéndum unilateral del 1 de octubre, no a los que voten a título particular. Y José Luis Ábalos, su portavoz parlamentario, le ha enmendado la plana: “No comparto que un cargo político haga alguna acción pública reducida al ámbito personal.”

En este enredo, lo más sensato lo ha dicho Sánchez: “Los políticos lo que tenemos que hacer es no opinar sobre hipótesis.” Harían bien los socialistas, todos ellos, en aplicarse el cuento. Porque resulta excéntrico que, al compás de cierta prensa corservadora, PSOE y PSC se enreden en un debate estéril sobre qué harán o dejarán de hacer sus electos ante una hipotética cita con las urnas que, por no tener, aún no tiene ni urnas.

Si el Govern, tras declarar desierta la licitación de las urnas, aún sostiene que el 1-O habrá un referéndum con garantías y vinculante, es al ‘president’ y a sus ‘consellers’ a quienes les corresponde explicar con detalle cómo sortearán los escollos legales hasta lograr que una votación de parte concierna a todas las partes. Y es al Gobierno del PP al que le toca demostrar, más con la obra que con el verbo, que puede hacer cumplir la ley sin violentar el sentir de una parte importante de los catalanes ni menoscabar su autogobierno.

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TEMBLOR DE PIERNAS

¿Por qué se sienten impelidos los socialistas a anticipar cómo obrarán de consumarse el choque, cuando no lo hacen las partes en litigio? Pues porque, como en la etapa del Estatut, a menudo les tiemblan las piernas ante el enfoque unitarista y conflictual de la derecha política y mediática. El 'nuevo' PSOE debería expulsarse esos viejos complejos si en verdad quiere abanderar la España plurinacional.