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EL PROCESO SOBERANISTA

Por una izquierda sin concesiones

Joaquim Coll

Hay que agradecer al colectivo Juan de Mairena, formado por veteranos militantes de organizaciones sindicales y de izquierda del resto de España, que nos alerte de los costes sociales del proceso separatista

Uno de los defectos de la izquierda en Catalunya es que ha hecho tantas concesiones argumentales al nacionalismo que una parte ha acabado transmutándose en soberanista. Por eso hay que agradecer al colectivo Juan de Mairena (que toma el nombre del sabio profesor inventado por Antonio Machado), formado por veteranos militantes de organizaciones sindicales y de izquierda del resto de España, que nos alerte en un manifiesto presentado en Santander, Bilbao y ahora en Barcelona de los costes sociales del proceso separatista.

El texto lo encontrarán en Facebook y resumidamente defiende que no existe razón objetiva para la ruptura, que los catalanes no sufren opresión nacional alguna en democracia, y que los lazos entre las clases populares del conjunto de España no son solo culturales, familiares o lingüísticos, sino también de fraternidad, unidad y solidaridad en el largo combate por los derechos sociales y políticos. Romper o ayudar a tensionar esa hermandad en base a mitos, falsedades, exageraciones y, en el fondo, por pulsiones identitarias es entregar a las clases trabajadores en manos del nacionalismo étnico y excluyente.

El exfiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo habló sin concesiones en el acto de presentación en el Col·legi de Periodistes. Recordó que el referéndum no es un derecho democrático por sí mismo, que Franco y otros dictadores también tenían mucha afición a los plebiscitos. También lo hizo el filósofo Félix Ovejero que denunció la argumentación desquiciada que ha comprado buena parte de la izquierda española, en referencia a Podemos y los comuns, pues ha aceptado que un sentimiento identitario justifique un derecho político.

Finalmente, Josu Ugarte, de la asociación vasca Bakeaz, explicó desde su propia experiencia cómo los nacionalismos acaban creando una profunda división social. Los que tanto insisten en reclamarse diferentes lo hacen porque, en el fondo, se sienten superiores, y son clasistas, supremacistas y antidemocráticos. La verdadera izquierda no puede hacer ninguna concesión a los fanáticos.

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