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Actividades en vacaciones: menos recetas y más coherencia

Amalia Gordóvil

Hay que acompañar a los niños para que sean ellos mismos quienes busquen sus propias respuestas

¿Deben hacer deberes los niños en vacaciones? ¿Qué actividades deben realizar padres e hijos conjuntamente? Llega el verano y estas preguntas aterrizan en los medios de comunicación y también en la consulta. Sin embargo, no hay respuestas 'tipo'.
 

Ofrecer recetas generalistas resulta una tarea impracticable: ni yo creo en ellas ni las familias acaban por aplicarlas. ¿Por qué? Porque las personas necesitamos regirnos por un cierto sentido de la coherencia y es en este punto donde yo la pierdo si te doy una respuesta sin detenerme a comprender quién eres tú y cuáles son tus objetivos y valores familiares y tú la desecharás si mi respuesta no se adecúa a tu visión del mundo. Te propongo, pues, iniciar un viaje juntos.

Lo primero a tener en cuenta es cuál es tu destino (¿qué quieres transmitir?) además de interesarme por el origen del que partes. Si vienes de un año en el que tu hijo no se ha esforzado por cumplir con su obligación de estudiar y quieres que esto cambie en el futuro, no será coherente que su verano esté repleto de divertimentos. Si tu destino es inculcarle el valor del esfuerzo y la constancia, será coherente prever actividades que lo requieran, ya sean deberes, mandarle a un campo de trabajo, compartir actividades del hogar o lo que consideréis oportuno como familia. Si partes de un curso en el que tu hijo ha sido tenaz, constante y quieres transmitirle tu orgullo al respecto, conseguirás tu objetivo planificando un verano en el que pueda divertirse, relajarse, disfrutar de la satisfacción que produce el trabajo bien hecho. Y si lo que quieres es que tus hijos continúen aprendiendo en verano ciertamente pueden hacer deberes.

Pero también aprovechar las infinitas maneras en que los niños pueden realizar aprendizajes: estimularles a hacerse preguntas; acompañarles para que sean ellos mismos quienes busquen sus propias respuestas, no hacer por ellos lo que podrían hacer por sí solos y permitirles que se aburran de vez en cuando para que necesiten acceder a su creatividad y buscar entretenimientos alternativos. 

UNA MIRADA ABIERTA

Sobre qué actividades realizar en verano, que realicéis actividades conjuntamente produce beneficios incuantificables. Pero la realidad es que el periodo vacacional de los padres no es tan amplio. Parece, pues, realista y coherente priorizar calidad ante cantidad. Veamos nuevamente qué quieres transmitir. Si tu objetivo es que al cabo de unos años el joven adulto en quien se convertirá tu hijo tenga una buena autoestima, en tu maleta necesitarás una gran dosis de presencia, cercanía y cariño (estar con ellos les proporciona seguridad, les hace sentirse parte especial de algo importante).

Recuerda meter también algo de diversión (felices y motivados es como mejor aprenden). Lleva contigo cierta dosis de paciencia para ayudarles a comprender cómo afecta a los demás que ellos se comporten de una u otra manera. Destina un hueco para algo importante, una mirada abierta que te ayude a descubrir nuevas cosas en tus hijos.  

Y no olvides algo tan preciado como la coherencia entre lo que hagas y lo que quieras transmitir.

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