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Imagen de las nuevas gafas de Snapchat, ya a la venta, que pueden grabar imágenes en directo.

Héroes con gafas

Mikel Lejarza

En los últimos años ha habido un debate en la industria del cine acerca de la idea de anticipar una ventana para ver las películas en los hogares al mismo tiempo que en las salas de cine. Lo llaman 'Premium Video on Demand' (PVOD) y se trata de que previo pago poder ver un largometraje antes de que esté disponible en DVD; incluso en algunos casos hasta simultanear la exhibición del filme en salas y hogares. Hay quien se opone. Disney, que produce al año unas 33 películas que generan en torno a los 800 millones de dólares anuales en su paso por las salas, y los dueños de éstas son quienes se manifiestan más contrarios. Pero los datos muestran que la venta de entradas en EEUU y Canadá ha bajado un 14% desde el 2007, por lo que algo nuevo habrá que inventar o el coste de los largometrajes será a medio plazo inasumible.

En el pasado Festival de Cannes, cuando se anunció que Netflix había presentado dos títulos en la competición, diversos sectores del cine y entre ellos Almodóvar, se manifestaron en contra puesto que en su opinión «lo que no se exhibe en una sala de cine, no puede ser considerado cine».

Directores de cine como Almodóvar consideran que lo que no se exhibe en una sala de cine, no puede ser considerado cine

Según las normas francesas, la cronología de los medios no permite que salga un DVD de una película sino cuatro meses después de su estreno en salas. Para exhibirlos en una plataforma 'online' hay que esperar tres años. Entre nosotros, desde que una película se estrena hasta que llega a la televisión en abierto pasan dos años. Son normas anteriores a que internet se convirtiera en la principal autopista de datos, incluido el video. Ahora todo va mucho más rápido y se consume casi instantáneamente. Además, conviene recordar que el cine es imagen en movimiento, y  que es esto lo que le define y no la pantalla que la exhibe. Las normas del siglo pasado no sirven en éste, ni se puede arreglar lo que no va bien sin cambiar nada. Pero actitudes y gustos personales al margen, es evidente que quizás las historias continúen siendo similares, pero que las pantallas sobre las que se proyectan están cambiando.

He aquí un ejemplo. Snapchat ha lanzado unas gafas de sol que pueden grabar video. Actualmente ya se venden en el Reino Unido siempre que hayan sido previamente encargadas 'on line', y este verano parece que se abrirán más tiendas en Barcelona, Berlín, París y Venecia. El  nuevo juguete cuesta unos 149 euros y es capaz de grabar hasta 10 segundos de video que se pueden enviar a la cuenta de Snapchat de los usuarios y compartir de inmediato con los amigos.

Snapchat tha lanzado unas gafas de sol que pueden grabar en vídeo, y que cuestan unos 149 euros.  

Con las videograbadoras domésticas pasamos de fotografiar acontecimientos a grabarlos y aquello desembocó en la proliferación actual de los programas de telerrealidad; así que ahora que, según TNS Kantar, el 62% del público está dispuesto a probar la realidad virtual, las gafas capaces de transportarnos al centro de las historias, o para grabar lo que nos rodea, serán el instrumento necesario para definir los nuevos lenguajes de la comunicación.

Estamos al principio de nuevas formas de contar, pero en los próximos relatos no seremos parte del público que los contempla a oscuras, sino los héroes de las batallas.