21 oct 2020

Ir a contenido

LA UNIVERSIDAD Y EL DÉFICIT EN IDIOMAS EXTRANJEROS

Pruebas de selectividad en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona.

JOAN CORTADELLAS

Una lengua propia

Irene Boada

La globalización obliga a que el inglés ya deba ser considerado como un idioma casi tan nuestro como el catalán

«Enseñar inglés a los jóvenes es la mejor manera de acabar con la pobreza mundial», decía el antiguo presidente israelí Shimon Peres en el Foro Económico Mundial en Davos. «Los idiomas abren puertas a oportunidades y al progreso». Sin embargo, Catalunya, que ha tenido siempre una vocación internacional, continúa suspendiendo en el inglés.

De eso me di cuenta ya hace más de 20 años cuando fui, como estudiante Erasmus, a una universidad inglesa, donde había alumnos de varios países de Europa, de Asia, de América. Daba un poco de vergüenza que los catalanes y españoles éramos los que peor lo hablábamos. Escuchábamos, con envidia, cómo escandinavos, holandeses o alemanes se aproximaban al ingles nativo. Chinos, coreanos se expresaban perfectamente y, qué gusto, todos nos podíamos entender en una lengua. Incluso, nuestros vecinos portugueses lo hablaban muy bien. Supe, entonces, que carecen de doblaje y todo lo ven en versión original desde niños.

LA CUESTIÓN DEL DOBLAJE

En este sentido, recuerdo aquellos años 90 cuando todavía la Generalitat de Pujol luchaba por conseguir el doblaje en catalán, «por no ser menos» que los españoles, cuando lo que tenían que haber hecho es pasar directamente a las versiones originales. El necesario y exitoso deseo de hacer del catalán una lengua normal, tristemente, pagó el peaje, en este caso, con el ingles.

La Generalitat ha anunciado la Catalunya trilingüe, por activa y por pasiva, en las últimas décadas, en el ámbito educativo especialmente, pero la cosa ha quedado siempre en palabras, sin ninguna voluntad real de invertir en la cuestión, de concienciar a la gente de la importancia y de formar al profesorado para que pueda impartir asignaturas en inglés. Continuamos yendo a congresos internacionales y sin poder expresarse bien en la lengua que todo el mundo habla y esto crea una situación de desventaja y de pérdida de oportunidades. Incluso, la cosa llega al máximo exponente y la mayoría de presidentes españoles se han atrevido a representar España por el mundo necesitando traductores, lo que da una imagen pésima del nivel educativo del país.

LA LENGUA MÁS HABLADA

Ciertamente, la actitud hacia las lenguas cambia con los tiempos. La lengua académica y de prestigio fue el latín, y cara al futuro lo será el chino mandarín, que está subiendo en importancia a remolque del auge económico, pero el ingles seguirá siendo la lengua franca aún durante años. Además de ser la lengua más hablada, la mayoría de compañías multinacionales la tienen como lengua principal y grandes empresa como Facebook, Google y Youtube surgen del mundo de habla inglesa.

Millones de personas en todo el mundo siguen fascinadas por la música, y cultura inglesa y por Hollywood, que genera todavía un estilo de vida que mucha gente quiere imitar. Sin olvidar, que en el sur de Europa todavía cargamos la pesada losa del paro juvenil, siendo el más alto de Europa y, por tanto, la emigración continuará aumentando. De hecho, en el mundo global, el inglés ya no debería ser considerada una lengua extranjera. Debería ser tan nuestra, casi, como el catalán.