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ANÁLISIS

Macron, tras votar en Le Touquet.

GETTY IMAGES / CHESNOT

Macron: La oposición es la abstención

José A. Sorolla

En las elecciones legislativas en Francia no se ha producido una alternancia, sino el desplazamiento de toda una clase política

El 18 de junio tiene un sitio en la historia de Francia. Ese día de 1940, el general Charles de Gaulle lanzó por la BBC el 'appel' (llamamiento) a la resistencia contra los nazis, se erigió en jefe de la Francia libre y 18 años después fundó la Quinta República. El 18 de junio del 2017 pasará a la historia porque un joven presidente, Emmanuel Macron, solo y sin partido, ha conseguido, con una abstención brutal, una mayoría aplastante --aunque menos de lo esperado-- en la Asamblea Nacional, comparable en sus efectos a la que logró De Gaulle en 1958. Entonces, de los 475 diputados elegidos en 1956 que se volvían a presentar, 334 fueron derrotados.

Ahora, el nuevo Parlamento es el más renovado de la Quinta República, por la prohibición del doble mandato político y por el aire nuevo que aporta el macronismo. El candidato tipo de La República en Marcha (LRM) respeta la paridad hombre-mujer, es más joven y forma parte de la sociedad civil (281 de los 525 candidatos debutaban en la política), aunque no representa fielmente a la sociedad francesa (la mayoría son enseñantes y profesionales de la sanidad, la abogacía o la ingeniería, pero solo dos son obreros, y 11 agricultores, frente a 156 empresarios).

"DEMOCRACIA POPULAR"

Como pasó en 1958, lo que se ha producido ahora no es una alternancia, sino un desplazamiento de toda una clase política. Las comparaciones con el primer gaullismo van más allá. Hace una década, el escritor Marc Lambron decía en una entrevista en EL PERIÓDICO (13-12-2006) que Francia había sido la única República popular con éxito: ”La Francia de los años 60, la del general De Gaulle, era, en el fondo, una Rumanía triunfante. Había un 'conducator', un caudillo, en el Eliseo; una oposición política aplastada; un pacto con el sindicato comunista CGT (…) Y había autopistas, la escuela, el ocio barato, la Seguridad Social. Una democracia popular, y además con libertades”.

Salvadas las distancias, el principal peligro de la victoria de Macron es la inexistencia de oposición parlamentaria y que la inmensa mayoría de los diputados de LRM (unos 310, mayoría absoluta, sin contar la cuarentena de François Bayrou) son políticos inexpertos que le deben el cargo al presidente, lo que dificulta que puedan ejercer con libertad el control del poder. La derecha (poco más de 120 diputados) y sobre todo la izquierda (unos 75 en conjunto) y el Frente Nacional (menos de una decena) han sufrido lo que en Francia se llama una 'bérézina' (en recuerdo de la estrepitosa derrota de Napoleón en el río Bérézina en la campaña de Rusia) y su papel en el Parlamento solo puede ser marginal.

Buena parte de culpa de esta laminación se debe al injusto sistema mayoritario uninominal a dos vueltas. No tiene sentido que el FN, con 10,5 millones de votos en las presidenciales y un 13,2% hace una semana, no tenga ni grupo parlamentario o que Jean-Luc Mélenchon lo haya obtenido por poco. Esta es una de las razones de la enorme abstención de estas legislativas (más de la mitad del electorado) y de que la oposición se traslade tantas veces a la calle.