Ir a contenido

Peccata minuta

Guardiola saluda a Forcadell en presencia de Puigdemont y Junqueras, en el acto de Montjuïc en el que actuó como portavoz soberanista.

JOAN CORTADELLAS

Sí o sí

Joan Ollé

Aconsejaría a los muy ilusionados prevotantes del 'sí' que antes de introducir su papeleta relean el manual de instrucciones y especialmente la garantía

El monosílabo formado por una ese y una i latina puede tener dos significados: uno de afirmación y otro de condición. Verbigracia: «Sí, te quiero» o «Si te quiero es por dinero».

El pasado fin de semana escuché a tres personas que pedían mi sí o mi no a su referéndum. Una, a pleno sol (de justicia), ante las cuatro columnas de Puig i Cadafalch, cerca de la plaza de Espanya; las otras dos, con nocturnidad y Generalitat, en el Pati dels Tarongers, tal vez como deferencia a su entrevistador, Vicent Sanchis, director de TV-3, de condición valenciana, que también se examinaba.

El matinal fue Josep Guardiola, gran futbolista y entrenador, lector y mentor de Martí i Pol, que siempre nos recordó que a quien madruga Dios le ayuda. He leído que, gracias a Dios, Pep gana en el Manchester unos 25 milloncejos al año, amén de otros ingresos por publicitar cerveza mexicana y otras aficiones. Estoy convencido de que Guardiola no cobró ni un céntimo por ejercer de trilingüe ángel anunciador de la independencia, pero quisiera aconsejarle amigablemente que aplique el mismo rigor al considerar los textos que le den a leer que el que aplica al analizar los vídeos de sus adversarios futbolísticos. ¿Cómo pudo este buen hombre tachar a España de país autoritario después de abrazar la causa qatarí hasta convertirse en embajador mundial de sus bondades? Al lector de poesía Guardiola, así como a su amigo Lluís Llach, asustador de funcionarios e invitado de honor del presunto delincuente Sandro Rosell en su resort africano, quiero dedicarles unas muy breves palabras de León Felipe, poeta casi tan mexicano como la cerveza de Pep: «No sabiendo los oficios, los haremos con respeto».

Ya de noche, con un chorrito de agua de fuente como fondo sonoro y entre naranjos bordes, los profesionales Puigdemont Junqueras, sudando como esclavos no sé si a causa del clima y de sus americanas o por las traviesas preguntas de Sanchis –biógrafo y valedor de Prenafeta, no hay que olvidarlo– el president y el vice se mostraron pletóricos, ya que culminaban un fin de semana histórico. Sanchis llegó a repreguntar hasta tres veces sobre el papel de los Mossos en caso de conflicto, pero los entrevistados reeditaron entre sonrisas conejiles el totémico això no toca y pidieron mucha confianza en sí mismos porque lo estaban haciendo más que bien, y sobre todo sobre todo en la ciudadanía, a quien tanto deben y se deben.

Visto lo oído, aconsejaría a los muy ilusionados prevotantes del sí que antes de introducir su papeleta en las urnas recién compradas lean y relean, como si se tratase de un electrodoméstico muy delicado, el manual de instrucciones y, especialmente, su garantía.