La gobernabilidad española

Moción de ficción

El PDECat está por echar a Mariano Rajoy de la presidencia del Gobierno, pero la iniciativa de Podemos solo pretendía marcar perfil propio

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 Pablo Iglesias, durante el debate de la moción de censura.

 Pablo Iglesias, durante el debate de la moción de censura. / JUAN MANUEL PRATS

El Partit Demòcrata ha estado y estará en contra de Mariano Rajoy. Para ello, será necesario alcanzar 176 votos en el Congreso, la mitad más uno de los diputados, es decir, tendremos que sumar el consenso de los diferentes partidos de la oposición a Rajoy. ¿Era este el objetivo de la moción de Pablo Iglesias? Todos sabemos que no, porque solo ha obtenido el apoyo de 82 votos en vez de los 176 necesarios. Primera razón de la abstención del PDECat a la moción de Iglesias: hay que hacer las cosas bien y construir una moción de censura que pueda prosperar. Y por supuesto que se puede. Somos más de la mitad de los diputados del Congreso los que, si queremos y si lo hacemos bien, podemos echar a Rajoy.

Segunda razón de nuestra abstención: Catalunya. El candidato Iglesias se ha manifestado dispuesto a pactar la celebración del referéndum con Catalunya. Nosotros también, y es lo que llevamos años pidiendo. Ahora nos toca ponernos al lado del president y del Parlament de Catalunya. Durante el debate, el señor Iglesias no ha sido capaz de decir claramente si él estará al lado del president Puigdemont y del Govern de la Generalitat si el Estado sigue negando las urnas del referéndum. El PDECat quiere ser coherente y exigir a todo el mundo, también a los comuns, más claridad de la que muestran.

ESTRATEGIA DE PROPAGANDA Y AGITACIÓN

Es importante saber que en España las mociones de censura son, fundamentalmente, mociones de investidura. No se vota en contra del Gobierno que se quiere censurar sino a favor de un nuevo candidato a la presidencia del Gobierno, con un programa y un proyecto. Es más, para que la moción prospere, y el nuevo candidato sea elegido presidente, se necesitan 176 votos. Ni uno menos. Justamente la principal debilidad de la moción que ha promovido Pablo Iglesias es que nunca ha pretendido obtener la confianza de 176 diputados. Y si no quieres encontrar 176 diputados que te den apoyo, significa que en realidad no quieres echar a Rajoy, y mucho menos hacer posible un referéndum acordado con Catalunya. Solo si Iglesias hubiese trabajado para obtener la confianza de 176 diputados para echar a Rajoy y propiciar un acuerdo para el referéndum, desde el PDECat la hubiésemos apoyado. Pero esta moción solo ha pretendido marcar perfil pensando en la batalla de Podemos con el PSOE. Una estrategia de propaganda y agitación que, si bien es legítima, no es más que una estrategia de partido. Una batalla entre socialistas y Podemos que no es nuestra causa. Nuestra causa es la causa de Catalunya y de la democracia.

Ahora toca ponernos al lado de Puigdemont,  y los ‘comuns’ deben ser claros ante el referéndum

Si se trata de echar a Rajoy y de pactar un referéndum de verdad, desde el Partit Demòcrata ahí estaremos. Más motivos y argumentos que nosotros para defender un cambio de Gobierno en España y censurar a Rajoy no los puede tener nadie. La expulsión de Francesc Homs del Congreso, las sentencias contra MasOrtega Rigau, las querellas contra BorràsCorominas Barrufet, la política patriótica de Fernández Díaz… Son motivos que nos recuerdan cada día que es necesario echar a Rajoy. Las amenazas, los insultos, las querellas, las inhabilitaciones, el estrangulamiento económico, la recentralización continuada, el menosprecio por nuestra lengua… Por todo ello, está claro que pedimos un cambio de Gobierno. Pero hagámoslo seriamente, desde el rigor y no solo desde la táctica y lucha partidista. Hay mucho trabajo por hacer para construir esta alternativa.

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EL COMPROMISO DE VOTAR EL 1 DE OCTUBRE 

Y no banalicemos el referéndum. Durante estos días las promesas de Pablo Iglesias sobre el referéndum nos han recordado al Zapatero que prometió apoyar el Estatut que aprobara el Parlament de Catalunya y que acabó bendiciendo la sentencia del Tribunal Constitucional. No se trata, pues, de hacer promesas que no dependen de ti, sino de comprometerse claramente y sin confusión con el referéndum que se convocará el próximo 1 de octubre. Y hoy no está nada claro que la gente de Podemos y su confluencia catalana esté en esta posición. Esperemos que al final sí lo estén, como pasó el 9-N del 2014 después de muchas dudas y vacilaciones. Y es que hoy lo que es determinante para el futuro de Catalunya es mantener el compromiso para ir a votar el 1 de octubre. Esta es la apuesta democrática por la cual el país necesita el máximo compromiso de todos, la máxima movilización cívica, la máxima implicación de todas instituciones. Y entonces no valdrán medias tintas.